“Nuestros abogados se encuentran revisándola, porque queremos mantener las mejores relaciones con Fundación Daya, debido a que están haciendo un estudio serio”, afirmó este lunes la ministra de Salud Carmen Castillo, con respecto a la resolución del Instituto de Salud Pública (ISP) de rechazar la distribución gratuita de un fitofármaco a base de cannabis de origen chileno.

El producto en cuestión fue desarrollado por Knop Laboratorios y Fundación Daya, quienes habían solicitado un permiso “excepcional y provisorio” para entregar 10.000 unidades a 1.500 pacientes con dolor crónico de 14 municipios a los largo de Chile, distribuidos de Arica a Puerto Natales.

La resolución del ISP considera que aliviar el dolor crónico no es un fin medicinal urgente y deja como única alternativa para el tratamiento de pacientes refractarios el uso de fitofármacos de cannabis importados cuyo precios oscilan entre los $400.000 a los $600.000 mensuales.

“Estamos en una situación de desigualdad cuando se aprueba un fármaco canadiense que no tiene más seguridad ni más estudios que el chileno y que tiene un alto, alto costo”, aseguró ante la resolución Ana María Gazmuri, directora ejecutiva de la Fundación Daya.

La fundación –que se especializa en terapias alternativas– acusa que el producto de origen canadiense no cuenta con los estudios clínicos en Chile ni en su país de origen, mientras que el producto “canniboil solución oleosa” desarrollados por Knop Laboratorios y Fundación Daya, ya tiene la aprobación de la Fase I de su estudio clínico y actualmente se encuentra en la Fase II.

El dolor crónico es la causa del  70% de las atenciones de Salud en Chile en personas mayores de 17 años, es una de las principales causas de ausentismo laboral y representa el mayor número de licencias médicas en nuestro país, según datos de la Asociación Chilena para el Estudio del Dolor.