La noche del martes ocurrió uno de los acontecimientos más esperados del Festival Internacional de Cine de Valdivia. Como un paréntesis al pesar nacional tras el fallido intento de la selección chilena por ir al Mundial de Rusia 2018, una amplia multitud de personas de todas las edades llegó pasadas las 22 horas a hacer fila para presenciar la última película del cineasta Raúl Ruiz.

“La telenovela errante” es una de las obras que el realizador no alcanzó a concluir y sumar a su total de más de 120 películas, a lo largo de cuatro décadas de trayectoria. Fue filmada en 1990, en apenas siete días y bajo un acotado presupuesto. La pieza se constituye desde el humor y la aguda reflexión de Ruiz sobre la identidad chilena, retratada en una especie de parodia narrativa que conserva el estilo melodramático y simbólico de las telenovelas.

Casi dos décadas después, la actriz Chamila Rodríguez y el montajista Galut Alarcón se decidieron a recuperar el material de la cinta -repartido entre Estados Unidos, Francia y Chile- y terminar su montaje, en un proceso que estuvo liderado por la cineasta porteña y viuda de Raúl Ruiz, Valeria Sarmiento y concluyó este mismo año.

“Raúl Ruiz, recién terminada la dictadura, aparece en Santiago de Chile y filma en 16 mm la telenovela, convocando a sus amigos cómplices de muchos vuelos artísticos e invita a actrices y actores de telenovela y los mezcla con artistas del underground de la época. Se hizo en una semana”, detalló Rodríguez, recalcando que la investigación y búsqueda fue un momento “complejo, misterioso, nos perdimos muchas veces”.

Chile, un conjunto de teleseries

En la presentación de la película, que también contó con la presencia de los actores Patricia Rivadeneira, Francisco Reyes, Luis Alarcón y Mauricio Pesutic, entre otros, Chamila contó que el propio Ruiz describió con sus palabras la obra póstuma que se acaba de estrenar en FICValdivia.

“La película gira en torno al folletín de televisión, se estructura en base a la presunción de que la realidad chilena no existe: más bien es un conjunto de teleseries, son cuatro provincias audiovisuales y se respira la guerra entre los bandos. Los problemas más políticos y económicos están disueltos en una jalea ficcional dividida en capítulos vespertinos. Toda la realidad chilena está tratada desde el punto de vista de la telenovela y cumple la función de filtro revelador de esta misma realidad”, leyó la actriz, provocando el aplauso espontáneo del público.

En la instancia también fue homenajeado el actor valdiviano Carlos Matamala, también parte del elenco de “La telenovela errante”, que fue estrenada en agosto pasado en el Festival de Locarno, donde obtuvo los elogios de la crítica y un premio especial, otorgado por un jurado de jóvenes de 18 a 24 años de diversos rincones de Europa.

“El Festival de Locarno destacó la energía y juventud de la película”, resaltó Chamila Rodríguez, quien reveló junto a sus colegas actores que el director no tenía un método específico de trabajo y desarrollo de sus cintas: “A veces escribía todo el guión, a veces improvisaba y otras veces escribía algo breve para los actores, que estaban todo el rato jugando. Generaba una espontaneidad y adrenalina única”.

En un conversatorio organizado tras el estreno, Luis Alarcón destacó la búsqueda de la identidad chilena que marcó la filmografía de Ruiz a lo largo de su carrera: “Él buscaba el otro lado de los chilenos, más allá de la postal costumbrista y creo que lo encontró en Tres Tristes Tigres (1968). Eso fue lo que consiguió realmente Raúl en sus películas”.

En sus 80 minutos de duración, la obra perdida de Raúl Ruiz y concluida por Valeria Sarmiento -que será exhibida nuevamente el próximo sábado a las 22.30 horas-, emociona por su lucidez e impacta por su actualidad, sin ninguna dificultad para mostrarse vigente a 27 años de su filmación original. La leyenda del cineasta chileno con mayor reconocimiento en el mundo se agiganta, a pesar del letargo de las autoridades en Chile respecto a la difusión de su legado.