A través de Facebook, una usuaria de Uber denunció un peligroso episodio vivido por culpa de un conductor de la aplicación. Ingrid Fuenzalida relató que salió la noche del pasado 20 de octubre con sus amigas a un local ubicado en calle Santa Isabel y, al momento de retirarse, decidió pedir un vehículo para evitar correr riesgos en la calle.

El conductor, identificado como Renato Viveros, le preguntó la ruta que debía seguir pero, al ver la dirección, se negó a realizar el viaje ya iniciado y le pidió a la joven que se bajara de su automóvil.

Por su parte, Fuenzalida se resistió, argumentando que podía ser peligroso para ella descender a medio camino y le pidió que la devolviera al punto de encuentro. Al no conseguir acuerdo, Ingrid decidió llamar a Carabineros y fue entonces cuando el conductor aceleró a gran velocidad.

“No sé dónde se metió, luego paró en un callejón oscuro y solo, se bajó del asiento del conductor con una actitud muy violenta, abre mi puerta (la del copiloto) me desabrocha el cinturón de seguridad y me toma con fuerza desde el pecho tironeándome y dándome golpes de puño“, describió la joven.

Además, relató que, al sacarla del auto, el conducto “me tiró al suelo con fuerza dejando lesiones en mentón, quebrando parte de dos de mis dientes, y dándome más golpes, dejó mis rodillas sangrando rasmilladas (sic) al igual que mi codo, marcas en el cuello de cuando me tomó para sacarme del auto y sus manos marcadas en mi antebrazo debido a la fuerza que aplicó al golpearme”.

Tras los golpes, Viveros se fue del lugar y se llevó su celular, por lo que debió pedir ayuda a una persona en la calle que la acompañó a ubicar a Carabineros.

“Uber no se ha comunicado conmigo, he sido yo la que se ha acercado, pero sin obtener respuesta. Solo me han dicho que aportarán todos los datos a las autoridades. Uber se excusa en que ellos no son una empresa de transporte sino de tecnología y lo que ellos venden es la aplicación y no el transporte de pasajeros”, sentenció la joven.