Los jugadores y cuerpo técnico del Petrolero de Yacuiba, un equipo boliviano de la primera división, se llevaron una desagradable sorpresa hace un par de días, después de viajar cerca de 950 kilómetros en bus por el complejo territorio altiplánico.

El conjunto protagonizó un duro viaje a La Paz para enfrentar al Bolívar, pero se encontraron con un hecho inédito: al llegar al hotel, supieron que no había habitaciones disponibles para los jugadores, ya que no había sido pagado. Por ello, los futbolistas debieron dormir en el suelo de los camarines del Estadio Hernando Siles, ubicado en la capital boliviana.

La falta de coordinación y cuidado del equipo desató la ira del entrenador paraguayo Óscar Garvizú, quien decidió renunciar a la dirigencia técnica. El equipo había sufrido dos derrotas (0-2 ante el Bolívar y 0-1 ante San José) y el DT no quiso entregar más detalles hasta ya concluidos los encuentros. Antes del primer encuentro, el equipo solo alcanzó a descansar dos horas antes del partido.

En la fecha siguiente debieron recorrer otros 930 kilómetros en bus hasta Oruro, donde nuevamente fueron derrotados. Al respecto, Garvizú señaló que “llegar a las nueve y media de la mañana a La Paz, estar afuera del hotel sentados con los bolsos hasta las once, entrar solo para almorzar, ir de ese hotel al estadio Siles para dormir desde las 12:30 hasta las 14:30 en el piso, no es de un equipo profesional“.

El entrenador recalcó que “dejo el cargo a partir de ahora, lo más fácil siempre es que se vaya el técnico a que se vayan dirigentes”.