Es uno de los más grandes ídolos de la historia de la Universidad Católica, compartiendo el olimpo junto a nombres como Sergio Livingstone, Alberto Fouillioux o Mario Lepe y posiblemente el más querido de la hinchada.

Hasta el día de hoy vive el recuerdo de Raimundo Tupper Lyon, el ídolo que el 20 de julio de 1995 se suicidó en medio de una gira de la UC por el Caribe. Ese día se lanzó del noveno piso del Hotel Centro Colón de San José de Costa Rica, falleciendo en el instante con sólo 26 años de vida.

Pese a su corta carrera, el ex alumno del San Ignacio de El Bosque obtuvo varios palmares, prácticamente todos en el club de sus amores: campeón nacional en 1987, sub-campeón de las Copa Libertadores en 1993 y campeón de la Copa Interamericana en 1994.

Además, también tuvo presencias en la selección chilena: en 1987 obtuvo el cuarto lugar en el Mundial sub-20 realizado en nuestro país, en 1993 hizo un gol por la Roja adulta de Mirko Jozic a Arabia Saudita y ese mismo año le dio una asistencia a Iván Zamorano en un amistoso contra Francia.

Asiduo lector y fanático de Silvio Rodríguez, el “Mumo” además de ser un jugador correcto dentro del campo de juego -nunca fue expulsado- y de disciplinado trajín táctico, también manifestó su mirada sobre temas políticos.

El icónico arquero de la Católica de los ’80, Marco Cornez, recordó a Tupper en una entrevista con Frecuencia Cruzada, a quien tildó de “un chico muy callado, muy inteligente. Él fue compañero de pieza mío, pero lo que más me recuerdo de él, aparte de ser un jugador que corría, corría y no se cansaba, era que leía mucho y escuchaba mucha música”.

En la conversación, Cornez recordó una anécdota que demuestra la entereza del multifuncional jugador (comenzó como delantero, actuó como volante y terminó como lateral izquierdo, pese a ser diestro). En 1988, en los días previos al plebiscito que definiría si Augusto Pinochet seguiría al mando del país, el directorio de la UC reunió a los jugadores en la oficina principal para presionarlos a votar por el dictador.

El ex arquero cuenta que Tupper no hablaba mucho, “pero cuando lo hacía era para cosas importantes”. Ahí es cuando revela cómo el entonces joven de 18 años se enfrentó a la dirigencia cruzada:

“Esos eran unos tiempos difíciles, donde no era llegar y hablar. Entonces todos nos quedamos callados y Raimundo se para y dice ‘no, yo no voy a votar por él porque soy del otro bando’. Todos pusimos una cara y fue como ‘uff, qué valiente decirlo así cuando ninguno de nosotros, que éramos los más experimentados nos atrevimos’. Así recuerdo a Raimundo”, finaliza Cortez.