Los malos resultados que la Democracia Cristiana obtuvo en las elecciones presidenciales y parlamentarias de este domingo evidenciaron los costos de la crisis política que desde hace meses arrastra el partido.

Un escaso 5,8 por ciento de apoyos a la candidata presidencial Carolina Goic, sólo 13 diputados en el Congreso -nueve menos que en 2013-, apenas tres de sus 12 aspirantes a senadores y la derrota de nombres históricos en la Cámara Alta como Ignacio Walker, Aldo Cornejo o Andrés Zaldívar. Es la factura electoral que la Falange ha tenido que pagar por las polémicas, pugnas y decisiones de los últimos tiempos.

Este miércoles, la ex presidenta del partido, quien abandonó su cargo a principios de semana tras la derrota electoral, en una entrevista con El Mercurio, habló de “deslealtades”, falta de apoyo y “cuestionamientos” de quienes debieran apoyar a su candidatura. “No es el partido al que mi padre me enseñó a querer”, lamentó la senadora.

Se vienen tiempos de reflexión para los demócrata-cristianos, de resolver interrogantes en torno a sus principios y valores, por una parte, y de recoser confianzas y lealtades, por la otra.

El Desconcierto repasó los episodios más destacados del proceso de desgaste de la DC en los últimos meses de la mano de dos de sus representantes: el reciente senador electo por La Araucanía, Francisco Huenchumilla, y el ex concejal de Providencia y ex candidato a diputado por el distrito 10, Nicolás Muñoz. A través de sus voces, contraponemos dos miradas y diagnósticos distintos sobre el recorrido que el partido ha llevado a cabo en el último tiempo.

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1. El rol de la DC en la aprobación de las reformas del programa de Michelle Bachelet

Nicolás Muñoz: Ahí hubo un comportamiento del partido que a veces no fue del todo bien entendido. La DC ante reformas que en el programa eran un titular y que en su concreción en los proyectos no se estaba totalmente de acuerdo se ejerció la labor parlamentaria de ir corrigiendo el proyecto. La DC siempre aprobó las reformas del gobierno. Siempre puso los votos. Uno puede tener observaciones respecto como se presentaron las observaciones en los proyectos, pero lo importante es que el partido sea capaz de poner los votos, y en ese caso la DC siempre ha cumplido.

Francisco Huenchumilla: La DC votó mayoritariamente las reformas a favor. Sin perjuicio de ello, en la discusión de los proyectos de ley hubo voces y miradas distintas, fundamentalmente en la Reforma Educacional. Pero, en general, la DC votó a favor como muchos otros partidos que votaban a favor y tenían voces disidentes en cuanto al contenido de las reformas. Sin embargo, a esas alturas del escenario político, esto ha quedado superado por el resultado electoral de la DC, que fue absolutamente negativo.

2. El caso del diputado Rincón como detonante de la escalada de tensión

N. Muñoz: Ese caso lo conozco bien porque yo inicié la campaña para que no fuera candidato. Creo que se mezclaron cosas ahí. A mí y a los que estuvieron vinculados en eso nunca nos importó a qué grupo interno del partido perteneciera Ricardo Rincón, ni cuál era su carrera exitosa o no exitosa en materia política. Lo que nos importó -y es lo mismo que me importa ahora- es que una autoridad tiene que cumplir con ciertos mínimos de conducta y de cuestiones éticas. Y Ricardo Rincón no los cumple. No sólo ejerció violencia contra una mujer, sino que además se ha negado a cumplir con una sentencia judicial. Eso no corresponde a una autoridad.

F. Huenchumilla: El caso de Rincón no fue el detonante. El problema es más de fondo. Lo del diputado Rincón es un hecho, pero no es la causa de los problemas del partido. El tema central de la DC es qué partido se quiere tener en el siglo XXI, si un partido de inspiración cristiana tiene una voz y un mensaje atractivo para los tiempos de hoy. Estos son las principales interrogantes.

3. Los resultados electorales tras la decisión de ir separados de Fuerza de Mayoría

N. Muñoz: Hay que acordarse que ir separados no fue una decisión de la DC. Los otros partidos de la Nueva Mayoría se negaron a ir en una coalición si no apoyábamos a su candidato. Eso fue una presión que se consideró que no correspondía y así fue como llegamos a eso. No renegamos de los demás partidos, sino que ellos no estuvieron de acuerdo con una alianza que fuera prescindente del tema presidencial. El resultado puntual de la elección, en un sistema como el actual, es mejor cuando hay una coalición más grande, pero no se pudo porque los otros partidos no estuvieron de acuerdo en ir con la DC si ésta optaba por su propia candidatura presidencial. No puedo omitir que no fue una cuestión absolutamente optativa, sino a la que se llegó de forma forzada.

F. Huenchumilla: Formar una coalición es muy difícil y mantenerlas también. La coalición es voluntaria y se está allá en la medida que uno se siente que el partido no se está descapitalizando. Es legítimo que un partido diga que no quiere estar en coalición, lo hemos visto en Alemania, también. Pero el problema no es ese. Es que la decisión que se tomó resultó equivocada porque bajo la idea de tener un perfil y una identidad propia, no se tuvo ninguna identidad ni ningún perfil. Todo pareció tan tibio que no se logró perfilar un relato frente a la ciudadanía y la ciudadanía lo castigó. Además, hubo un error de estrategia electoral porque si hubiéramos ido unidos con la centro-izquierda probablemente el resultado hubiera sido mejor. Los errores llevaron a la derrota aplastante.

4. La renuncia de Carolina Goic

N. Muñoz: Las responsabilidades políticas hay que hacerlas valer, sea que uno está en el lado de los que piden cuentas o de los que dan cuentas. Carolina Goic dio una nueva muestra de dignidad en el ejercicio de su cargo al poner su renuncia. Difícilmente en el inmediato la DC encontrará un presidente o presidenta que nos ponga tan orgullosos como nos ha puesto ella en el ejercicio del cargo.

F. Huenchumilla: En la derrota hay que ser humilde. No hay que echar la culpa a nadie y hay que asumir la responsabilidad. Ahora, ¿eso significa simplemente mandarse a cambiar? No me parece. La decisión en un momento de crisis tiene que ser colegiada, colectiva y en función del bien común del partido. Y si el bien común dice que tiene que salir, se sale. Pero con un diálogo y una conversación, que por eso es la política. No para la decisiones individuales. Creo que en esta ida de la presidenta Carolina Goic faltó un poquito más de gestión política.

5. Los apoyos de la DC a Alejandro Guillier para la segunda vuelta

N. Muñoz: No sé si estarán todos los apoyos para Guillier. En general, la DC tiene una inclinación mucho más clara hacia la justicia social que hacia la libertad económica y las preferencias a las empresas que ofrece Piñera. Sin embargo, una cosa es el voto y otra distinta es si con eso afirmamos que queremos ser parte de una coalición de gobierno o de oposición, cuestión que no se ha discutido y para la cual creo que no están maduras las discusiones aún. Eso dependerá de los resultados. Lamento que lleguemos a darle un apoyo a Guillier que pareciera apresurado o negociado de forma oscura, por las incorporaciones de hoy a su comando. Desde el principio dijimos que nos interesa un programa de desarrollo para Chile y que estas son las razones que nos podían llevar a ser o no parte de una coalición. Parece que hay algunos que demuestran que esto nunca les importó porque, en realidad, lo que querían era simplemente trabajar contra la derecha o a favor del candidato que ofreciera mayores posibilidades de ganar, sin importarles que no sea demócrata-cristiano o tener una coalición que no se siente satisfecha.

F. Huenchumilla: La DC ya acordó apoyar a Guillier. Yo lo dije desde el primer minuto y es un apoyo sin condiciones. Queremos que gane para impedir que gane la derecha. Siempre habrá gente que no está de acuerdo con eso, pero eso es como todas las cosas de la vida. En un matrimonio, hay veces que la señora dice A y el marido dice B… y gana la opinión de la señora. Ni siquiera en la intimidad del matrimonio hay acuerdo, menos en los partidos políticos.