¿De dónde viene la idea de relatar la historia de una niña haitiana? El libro va dedicado a los niños del Colegio San Alberto. Imagino que va por ahí. Si es que sí, ¿qué puedes contarme sobre esa experiencia?

El cuento lo escribí hace un par de años, basado en un niño coreano de mi barrio, y en octubre del 2016 la editorial SM me ofreció publicarlo. En ese momento estaba trabajando en una guía pedagógica con el Programa Interidisciplinario de Estudios Migratorios (PRIEM), donde ilustré temas interculturales, de género y racismo en la escuela. Además, sumé observaciones de mi entorno cotidiano y de mi barrio, donde confluyen niños peruanos, colombianos, haitianos y chilenos, por lo que me resultó mucho más interesante que el protagonista fuese una niña haitiana.

La idea central siempre fue sobre el encuentro con un otro que hable un idioma distinto, y en este caso el creo cuajaba muy bien con la historia. Luego, contacté a mi amiga Josefina Palma que trabaja en el Servicio Jesuita Migrante, y pude ver como funcionaba el cuento en un curso de tercero básico en el Colegio San Alberto de Estación Central donde hacen clases de español a niños haitianos. El cuento tuvo buena aceptación, y me impulsó a trabajar las ilustraciones y finalizar el libro.

Llama la atención la acuarela en un libro infantil porque funciona bien. ¿Por qué tu preferencia por dicha técnica?

Uso mucho la acuarela en mis libros. De hecho, “Papá Rockero” e “Y si nevara este invierno”, libros que he publicado anteriormente, también los trabajé con esta técnica. Me permite hacer detalles, generar ambientes y emociones particulares para cada momento. También trabajo otras técnicas como gouache, o tinas, o digital, pero siempre vuelvo a la acuarela porque me gusta mucho. Tradicionalmente la acuarela es la clásica técnica usada por ilustradores, pero creo que lo importante es conectarse bien con la técnica que vas a usar, que tenga sentido para el libro, y obviamente manejarla bien.

¿Cómo crees tú que se puede relacionar la infancia de Kensia con la experiencia de los niños al leer su historia? ¿Qué podrías decirme sobre esta idea de ser un niño-otro?

La historia narra visualmente cosas que suelen hacer los niños y niñas, como jugar, compartir, conocerse, y aprender de los demás. En ese sentido, los niños se pueden sentir muy identificados con la historia. Creo que el tema del encuentro con el otro es algo muy común en la infancia, y es algo de lo cual quise hablar en esta historia, donde no sólo hay una chica haitiana. También hay niños de Perú, Colombia y Temuco que se enfrentan a un curso con otros acentos o costumbres. Es decir, el relato nos dice que podemos sentirnos diferentes en nuestra vida, y no siempre tiene que ver con venir de otro país.

Kensia llega a un país y una escuela donde el idioma y las prácticas son distintas a las de su antiguo hogar, por lo tanto es lógico que en las primeras páginas se encuentre un poco fuera de lugar. Debe enfrentarse al otro, a la vez que los niños de la escuela se ven enfrentados a ella también. El foco del cuento fue mostrar que en la infancia el juego, la cotidianidad, la empatía, y la amistad son elementos fundamentales para entender lo lo ajeno. El lenguaje también es esencial en la historia. Es un gancho para fortalecer los lazos fraternos entre los niños. El encuentro con un “otro” distinto permite comprender el mundo caótico en el que vivimos, además de enriquecer la cotidianeidad, y abrir los horizontes de nuestros conocimientos sobre el mundo.

Muchas veces los niños repiten frases o comportamientos de los adultos relacionados con racismo, clasismo, u odio y es muy difícil para las escuelas y los profesores luchar contra estos estigmas. En ese sentido, espero que el libro sea un granito de arena que ayude a los procesos culturales y sociales que enfrentan las escuelas y espacios sociales diariamente.

La actividad de comprensión lectora al final del cuento se integra bien con el relato, las cursivas, ese tipo de diagramación. ¿Trabajaste en conjunto con la editorial Barco de Vapor para ello?

Si, el trabajo en general se hace con la editora, la diseñadora y la autora. La diseñadora entra en el proceso final de diagramación y tipografías. Fue muy bonita la idea de crear un vocabulario en creol. Así, los niños pueden interiorizar y hacer propio el cuento. Los niños también pueden escribir palabras de otras lenguas, lo que refuerza que este no es solo un libro sobre una niña haitiana, sino que sobre la amistad con una persona que puede ser diferente a ti, y las riquezas que ello conlleva.

¿Qué expectativas tienes de la difusión del libro como soporte? Te pregunto porque Barco de Vapor, en los ’90, fue la principal ventana de lectura para los niños de Chile, pero los formatos han cambiado y las nuevas generaciones tienen una percepción de las cosas quizás más audiovisual que verbal. ¿Cómo compensa esto la ilustración? ¿O son cosas totalmente distintas?

Las nuevas tecnologías son una competencia muy fuerte para la lectura, eso es cierto. Lo que hace la editorial es una difusión intensa del libro en los colegios. En las lecturas se produce un encuentro increíble con los niños. Yo asisto y, al hablar del libro con los chiquillos, me doy cuenta de que tienen preguntas y dudas geniales, y se produce un espacio muy bonito. Es mi parte favorita de la realización de un libro, porque veo el entusiasmo de los más pequeños por la lectura, y cómo funciona la historia y las ilustraciones.

Leer un libro es un momento del día muy especial, sobre todo si es con los papás en la noche, porque te permite una conexión con las palabras, las imágenes, y con la persona que te lee: tus papás, abuelos o hermanos.

Los libros con ilustraciones son más atractivos, pero además le están enseñando al niño cómo leer los subtextos, metáforas y analogías que narran las imágenes. En el lanzamiento del libro hablamos de la importancia de este primer acercamiento al arte cuando un niño lee sus primeros libros. Es vital, tanto para su vida adulta como en su infancia, entender un mundo cargado de imágenes, y aprender a entender que lo que se dice en una imagen tiene capas de significados, más allá de lo obvio.

Las palabras de Kensia
Antonia Roselló
SM Ediciones
61 páginas
Precio de referencia: $7.000