La temperatura global podría aumentar durante este siglo en 5 ó 6 grados centígrados, según los informes del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Los niveles actuales de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera (superiores a las 400 partículas por millón) aseguran ya durante las próximas de décadas, de acuerdo a diversos científicos tales como Peter Wadhams de Cambridge, un aumento igual o superior a los 2 grados. Esto representa un calentamiento global superior a la barrera catastrófica establecida por la ONU fijada en los 1,5 grados centígrados. Dicho límite podría ser alcanzado a mediados de la década siguiente.

¿Pero que significaría, concretamente, un aumento de 2, 4 ó 6 grados de la temperatura mundial durante este siglo? Hagamos un pequeño recuento, basándonos para esto en la recopilación de antecedentes científicos realizada por Mark Lynas en su libro “Seis Grados”, así como también en otras informaciones entregadas recientemente por diversas organizaciones climáticas.

-1 grado (situación actual)

Deshielo total del Ártico en verano, desarrollo de mega-sequias y aumento de las hambrunas como producto de la destrucción de cosechas en diversas regiones del mundo. Incremento de súper-incendios. Aumento exponencial de tormentas e inundaciones catastróficas. Crisis terminal de los arrecifes de coral (hogar de un tercio de la vida marina) y aumento drástico de las “zonas muertas” (carentes de oxígeno) en los océanos. Estado crítico de los glaciares de montaña y del suministro de agua a las grandes ciudades. Reducción violenta de las poblaciones de anfibios, insectos y otras especies sensibles. Aumento de la inestabilidad social en regiones bajo stress climático (Medio Oriente, entre otras), alentando con ello el desarrollo de conflictos bélicos y procesos migratorios masivos (la guerra civil siria y la crisis de refugiados en Europa, por ejemplo).

1 grado: Desarrollo simultáneo de huracanes Irma, Katia y José en el Atlántico (2017)

-1.5/2 grados (barrera catastrófica)

Deshielo irreversible del Ártico y Groenlandia. Aumento progresivo de los niveles oceánicos hasta en 4 ó 5 metros, suficientes para producir el hundimiento de algunas grandes ciudades tales como Nueva York, Londres, Venecia, Miami, Shanghái, Bombay y Boston, entre otras. Salto exponencial de la crisis alimentaria y de recursos a nivel global. Crisis de la mayoría de los ecosistemas en las áreas mediterráneas. Desestabilización estructural de las reservas naturales de metano en las zonas árticas y sub-árticas, superiores en varias veces al volumen total de gases de efecto invernadero producidos por la sociedad industrial. Aumento drástico de las tasas de extinción de las especies naturales. Guerras climáticas y crisis urbanas generalizadas en todos los continentes (motorizadas por la lucha por el agua y los suministros agrícolas). Incremento exponencial de las oleadas migratorias. Tensiones económicas, sociales y políticas superiores a las vistas en toda la historia del capitalismo, más incluso que aquellas que gatillaron el inicio de la I y II Guerra Mundial.

-3 grados (crisis civilizatoria terminal)

Colapso agrícola y productivo generalizado a nivel mundial. Súper oleadas migratorias que podrían abarcar a más de un tercio de la población humana. Desaparición total del Amazonas y su transformación progresiva en una sabana o un desierto. Destrucción total de la mayor parte de los eco-sistemas de las zonas meridionales. Vastas regiones del planeta se transforman en inhabitables. El mercado mundial, los estados nacionales, el desarrollo tecnológico, la ciudad moderna y la estructura socio-política contemporánea experimentarían un quiebre fundamental o se derrumbarían, esto último ya sea a nivel local, regional o global. Desarrollo de una crisis civilizatoria aguda comparable (aunque esta vez de carácter planetario) a las sufridas por otras sociedades en el pasado.

3 grados: Se agudiza la perspectiva de un colapso civilizatorio

-4 grados (colapso de la civilización)

Deshielo total de los polos y Groenlandia, dándose inicio a un incremento de los niveles oceánicos de hasta 50 metros. La mayor parte del planeta se transforma en inhabitable. La agricultura en condiciones naturales sólo es posible en las áreas polares, septentrionales y australes. La civilización moderna sería incapaz de soportar un choque climático de esta envergadura, produciéndose el derrumbe definitivo de aquella. Fenómenos históricos análogos (aunque de carácter regional y con un nivel catastrófico menor) podrían encontrarse en la reconfiguración (o involución) de los modos de producción y sistemas de vida como producto de la caída del Imperio Romano, la destrucción de los Estados Azteca e Inca, o bien el colapso de la dinastía Han.

4 grados: La mayor parte del planeta se transforma en inhabitable

-5 grados (extinción humana)

Modificación drástica de la fisonomía terrestre. La totalidad de las selvas tropicales, el hielo de los polos y los glaciares habrían dejado de existir. La mayor parte del planeta, incluyendo los polos, se convierten en inhabitables. Desestabilización final de las reservas de metano en las zonas árticas y sub-árticas y desarrollo de un fenómeno de liberaciones súper-masivas imparables. Extinción humana generalizada fulminante. Los niveles de CO2 en la atmósfera habrían rebasado ya los 600 ppm, produciéndose una acidificación extrema de los océanos que provocaría la muerte de la mayoría de las especies marinas. La vida humana sólo sería posible en algunos rincones del planeta, o bien en condiciones crecientemente artificiales. El único caso de un tipo de cambio climático tan drástico como éste sería el ocurrido hace 70 mil años como efecto de la erupción del monte Toba, la cual estuvo a punto de producir la extinción total de la humanidad.

5 grados: Un cambio climático comparable al producido por la erupción del Monte Toba

-6 grados (posible escenario de extinción pérmica)

Caída brusca de los niveles de oxígeno a nivel global, esto como producto de la muerte de la gran mayoría del fitoplancton (el principal productor de oxigeno atmosférico) en los océanos Un calentamiento global de 6 grados durante este siglo seria comparable a algunos de los eventos de extinción masiva más violentas del pasado terrestre: por ejemplo el PETM (Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno), o bien a la extinción del Pérmico-Triásico que tuvo un efecto destructivo incluso superior a aquella que acabó con los dinosaurios.

6 grados: Fenómeno de extinción masiva comparable a las del pasado geológico

En resumen, un escenario de calentamiento global entre 1 y 5 grados durante este siglo nos colocaría al frente (en el caso más optimista) de un tipo de crisis histórica que empequeñecería de lejos a cualquiera de las sufridas por la civilización durante el pasado. Un tipo de crisis capaz de producir no sólo la extinción de nuestra especie, sino que posiblemente de la mayor parte de la vida terrestre. Dos grados de calentamiento global bastarían, por ejemplo, para el desarrollo de un colapso de las fuerzas productivas y una crisis alimentaria y de recursos sin precedentes desde el origen mismo del capitalismo industrial.

¿Pero puede ser todo esto en realidad una “exageración”, aquello tal como preguntábamos en una nota anterior sobre este tema? Tal vez… pero solamente para quienes desconozcan, tal como hoy en el caso de los referentes de la prácticamente totalidad de organizaciones políticas en Chile (aquello desde la derecha católica “pro vida” hasta la izquierda “sovietista”), la creciente y abundante evidencia científica en torno a las verdaderas proyecciones del cambio climático durante este siglo. Una exageración, quizás, para aquellos que ignoran (tal como todo el arco electoral chileno) que ya nos hemos embarcado, tal como reconoce la comunidad científica alrededor del mundo, en el inicio de la VI extinción masiva de la vida terrestre y de una nueva época geológica: el Antropoceno… ¡esto sin siquiera haber sobrepasado sustantivamente el primer grado de calentamiento global!

Todo el arco político electoral chileno silencia la verdadera gravedad de la crisis ecológica

Está bien, estamos probablemente jodidos, nos podría responder cualquier militante de izquierda algo versado en la “terminología” de la lucha de clases. Pero entonces… ¿para que discutir este tema? ¿No sería mejor acaso que nos “apuremos” en la construcción del socialismo (o en la llamada “profundización de la democracia”), esto cerrando los ojos ante los datos cada vez más dantescos que nos llegan del ámbito científico y esperando (ciegamente) que en dicha hipotética y futura “construcción socialista”… podamos hacer algo? ¡No! Y es que tal como plantea la pensadora socialdemócrata Naomi Klein, el cambio climático y su impacto sobre la sociedad contemporánea no pueden comprenderse como una mera “externalidad” del proceso social y político futuro… sino que lo cambia todo. Es lo que comenzaremos a ver en la próxima nota sobre esta problemática.


Master en Arqueología e historiador, coordinador del Grupo de Seguimiento de la Crisis Climática Mundial