“Esto no se lo merecen todos los muertos, todos los que luchamos en la población”, empezó el hombre, obrero de unos 50 años, sentado en uno de los asientos de una micro que transitaba por el barrio alto de Santiago. Mientras el transporte público bajaba por Av. Kennedy, él se desahogo por teléfono con un amigo. El Desconcierto pudo registrar el espontáneo discurso político.

“¿Cómo la derecha, con todos los militantes que tiene, no va a tener a un hueón que no tenga prontuario? Si este hueón tiene prontuario po. Tú sabes que en leyes internacionales, en los países de Europa en general, no puedes entrar si tienes antecedentes de este tipo, llámese robo, estafa. Y en Estados Unidos y en Canadá tampoco. Si el hueón es un delincuente”, aseguraba.

“¿Cómo la derecha no va a tener alguien limpio, que no tenga antecedentes? Entre tanto corrupto siempre hay un hueón que destaca. Si yo conozco a políticos de la derecha y hay buenos políticos. El Ossandón es hocicón, pero es un buen político, un hueón social. El Allamand me parece un animal político. Pero no: tienen que elegir a un hueón con prontuario y más encima convertirlo en presidente. Andan diciendo que el hijo de Bachelet… oye, si once ministros de Piñera están en juicio, desde malversación de fondos hasta otros robos. Estafando al Estado. Es mucha plata”, continuó.

“¿Cómo va a ser licito que les hayan entregado el mar a siete familias? A mí me da risa cuando hablan de cambiar la ley. ¿Tú sabes cuánto le cuesta al país cambiar la ley y cuánta es la indemnización que hay que pagarles a esas siete familias? 50 mil millones de dólares. ¡De dólares!”, decía levantando la voz.

“Creo que los muertos de mi época están revolcándose en su tumba. Pero bueno, aquí seguiremos trabajando”, concluyó.