“No se confirma la existencia de signos objetivos que permitan sustentar que la víctima se hubiese encontrado con vida al momento de ser suspendida por un cordel o lazo a nivel cervical”.

Esa es la principal conclusión del examen te autopsia realizado por el perito Luis Ravanal Zepeda, en el marco de la causa que investiga la muerte de la activista medioambiental Macarena Valdés Muñoz.

El documento viene a confirmar lo que la familia reclama desde el 22 de agosto de 2016, día en que la encontraron muerta, colgada de una viga de su casa: Que nunca se trató de un suicidio.

La presión de Rubén Collío, esposo de Macarena, junto a la comunidad Newen de Tranguil, motivaron la realización de una segunda autopsia sobre el cuerpo de Macarena. La primera, firmada por el doctor Enrique Rocco del Servicio Médico Legal de Valdivia, concluía en muerte por ahorcamiento.

Pero el detallado informe de Ravanal ahora lo contradice. Si bien el perito da cuenta del estado de putrefacción en que se encuentra el cuerpo, presenta evidencia que ponen un manto de dudas sobre la muerte de Macarena.

Perito Luis Ravanal / Cooperativa

Sin filtración hemorrágica

En las 18 páginas de informe, Ravanal da cuenta de que el cuerpo no presenta ninguna lesión traumática. Esto se vuelve complejo en la zona del cuello, dado que fue encontrada colgada.

El forense extirpó un “segmento de piel con tejido celular subcutáneo para estudio histológico”, el que fue realizado por la perito Carmen Cerda.

Dicho análisis tenía por fin buscar cualquier rastro de infiltración sanguínea en la zona. La doctora Cerda, junto a su informe, adjunta bibliografía forense que da cuenta que en casos de muerte por ahorcamiento o estrangulación es clave la infiltración sanguínea, es decir, “la difusión de glóbulos rojos fuera de los vasos sanguíneos por la rotura de los mismos, entre las células de tejidos adyacentes”.

Además, asegura que muchas veces es el examen microscópico el que da cuenta de esta situación, que suele permanecer invisible al macroscópico.

El informe de Cerda es claro en señalar que en el cuerpo de Macarena Valdés “no se evidenciaron signos de lesiones vitales en ninguno de los exámenes practicados”.

“Cuando hay ausencia de infiltración sanguínea en un cadáver, no es posible plantear que ocurrió una lesión”, dice más adelante. Es decir, si Macarena Valdés hubiese sido estrangulada o ahorcada en vida, habría rastros de la hemorragia en el tejido subcutáneo producto del trauma en el cuello, cuestión que la autopsia descarta.

Para Ravanal, al no haber signos de infiltración hemorrágica, “se puede considerar que se trataría de la suspensión cervical de un cadáver, no de un individuo vivo”.

“No es posible descartar que el mecanismo de muerte sea uno distinto a la asfixia por ahorcamiento”, concluye el informe.

Foto: Radio UChile

Autopsia confirma lo reclamado por la familia: No se puede concluir que Macarena se suicidó

La enigmática muerte

Fue el hijo de tan solo 11 años de la familia Collío Valdés que encontró el cuerpo de su madre, Macarena, colgado de una vida en la casa donde residían en Tranguil.

Rubén Collío y Macarena Valdés llevaban poco tiempo en el lugar y se habían convertido en las caras visibles de la oposición de la comunidad local a la construcción de una mini central hidroeléctrica de paso, de propiedad de la firma austríaca RP Global.

La investigación dio un giro el 22 de agosto de 2017, justo un año después de la muerte de Macarena, cuando la Fiscalía Regional de Los Ríos aceptó que se exhumara el cuerpo y se realizara una nueva autopsia, ante las dudas que provocaba la primera.

Rubén Collío ha levantado una activa lucha por esclarecer la muerte de su compañera, Macarena. Él nunca ha dudado de que se trata de un asesinato, relativo a la movilización que levantaron contra la hidroeléctrica.

Un día antes de su muerte, la dueña del predio donde viven los Collío Valdés fue visitada por dos funcionarios con ropas de RP Global, quienes habrían amenazado “al Collío” para que dejara de participar en las movilizaciones.

Uno de los tendidos eléctricos de la mini central pasa por afuera de la casa de Rubén y Macarena. La instalación estaba suspendida en agosto de 2016, a la espera de una reunión entre la gobernación, la empresa y la comunidad. Sin embargo, un día después de la muerte de la activista y mientras se desarrollaba su funeral, la empresa -escoltada por Carabineros- procedió a la instalación.

Hoy, con una nueva autopsia que contradice la anterior, la familia espera que la investigación en manos de la Fiscalía busque a los responsables de la muerte de Macarena.

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