El interés de los chilenos por los sacramentos católicos ha mostrado un progresivo descenso. Sumado al contexto de distanciamiento de la sociedad chilena y la Iglesia que se evidenció durante la visita del Papa Francisco al país, el último Anuario Estadístico de la Iglesia 2015 (edición 2017) muestra nuevos indicios de esta realidad.

Mientras en 2001 había 11,4 bautismos hasta los siete años de edad por cada mil católicos, la tasa bajó en 2015 a siete. Además, el sacramento que registró su mayor baja durante el período -un 48%- es el matrimonio. Le sigue la primera comunión, con un 44,5% y la confirmación, con 39,2%.

Nelson Varela, charlista de preparación de los sacramentos, reveló a Emol que “se ha ido perdiendo el interés desde hace unos cinco años. Por ejemplo, antes había 10 matrimonios mensuales, hoy son dos a tres; en los bautizos había entre 30 ó 40 niños al mes, y eso ha bajado a siete u ocho mensuales. En la primera comunión, si antes eran 20 a 30 niños anuales, hoy son unos 10 al año”.

La caída en los sacramentos tiene un efecto similar en las vocaciones de religiosas y sacerdotes: mientras en 2001 se registraron 38 ordenaciones sacerdotales a nivel nacional, en 2015 la cifra se redujo a la mitad, una situación que fue analizada por el Papa Francisco en la Catedral de Santiago: “Yo les confieso, a mí me preocupa la formación de los seminaristas”, manifestó el sumo pontífice.

Del mismo modo, mientras en 2001 se contaban 5.559 religiosas, en 2015 sólo se registraron 4.006 religiosas profesas. También se incrementó el número de sacerdotes diocesanos que renunciaron a su labor, de 7 (2001) a 17 en 2015.