De todos los rumores y supuestos que desde hace semanas se escuchan en torno a la reordenación de fuerzas del Frente Amplio (FA), sólo una de las migraciones se ha concretado hasta el día de hoy: la de más de 70 personas de Nueva Democracia (ND), entre ellos dirigentes estudiantiles, que se integraron a Revolución Democrática (RD). Su anuncio se hizo público por primera vez el pasado 7 de enero, y tres semanas después el traspaso ya se ha producido al interior de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE).

Los líderes de ambas organizaciones ya han comenzaron articular los aportes de los estudiantes dentro del partido mayoritario de la coalición. El Desconcierto entrevistó a dos de las voces que representan a ambas colectividades: Daniel Andrade, ex presidente de la Fech, y Rodrigo Echecopar, presidente de RD. En un encuentro en la Fech, ambos abordaron la nueva etapa que enfrentan los frenteamplistas y la importancia los movimientos sociales tendrán que tener en ella. Para RD, la confluencia con los estudiantes refuerza los vínculos con la calle, mientras que para los ex UNE entrar al partido de Jackson les ofrece un espacio apto para las “posibilidades que abre el nuevo ciclo político”.

La entrevista que sigue es la conversación con Daniel Andrade, la primera parte del encuentro con los dirigentes.

– ¿Cuáles fueron las razones que llevaron a la UNE a anunciar la migración a RD?

– La UNE era un espacio político que fue de gran aporte de muchos militantes y personas de nuestro país que estaban dispuestos a construir y transformar Chile, a partir del conflicto educacional. Responde a un ciclo político que sale en 2011 donde emerge la movilización estudiantil, y ahí nace la Unión Nacional Estudiantil. Hoy ese ciclo político se está cerrando y la UNE no da el ancho para esas posibilidades que abre el nuevo ciclo político. Por eso, un conjunto de dirigentes estudiantiles que estamos en distintas federaciones nos disponemos a dar este salto y entrar a una organización política que esté a la altura del desafío que plantea el FA, que es dar un proyecto concreto a los chilenos y chilenas, que lo están esperando. Cuando hoy vemos los resultados electorales, los índices de aprobación y la inserción que el FA ha tenido en la ciudadanía, creemos que el esfuerzo militante y la escuela y aprendizajes políticos que tenemos tienen que estar en la organización que mejor pueda ocuparlos. Y, en eso, vemos que RD es el espacio.

– ¿Creen que ND no era el espacio para responder a estas demandas?

– ND era una posibilidad de un proyecto político y esa posibilidad requería de ponerse en la cabeza de distintos conflictos sociales: educacional, con los trabajadores, medioambientales… Y también poder hacer la emergencia política en el plan institucional, que es lo que se estaba poniendo en juego en el FA. Ahí hubieron partidos y organizaciones que lograron esa emergencia política, otros que lo lograron de forma parcial y otros que simplemente no lo lograron. Pero para nosotros, que nuestro mayor quehacer está en el sector estudiantil, creemos que el ciclo que se abre ya no es electoral, sino que los próximos dos años va a haber un ciclo de impulsar un partido político-cultural que logre instalarse en términos de una hegemonía de ideas, de principios, que ahí sí o sí hay que fortalecer los movimientos sociales y la inserción territorial. Nosotros desde lo estudiantil creemos que podemos aportar con nuestra escuela de aprendizaje a RD.

– ¿Hicieron llegar en algún minuto esas inquietudes a los líderes de ND?

– Siempre ha habido un diálogo dentro de ND. Nosotros planteamos abiertamente dejar atrás el 2011 para abrir un nuevo ciclo político. Ahí hubieron resistencias, pero nosotros hemos sido siempre muy francos. De hecho, abrimos una discusión interna dentro de ND respecto a migrar o converger. Si uno hace un análisis global del FA nuestra aparición pública en la voluntad de migrar hacia RD abre un debate de fondo dentro de las organizaciones del bloque para posibles convergencias o reordenamientos de fuerzas. Creemos que hemos aportado en eso, también.

– Sobre la forma como se dio ese traspaso, en un primer momento El Mercurio publicó el anuncio. Luego otras fuentes hicieron llegar a El Desconcierto que durante el fin de semana del Congreso de ND se produjo una votación, con lo que parecía más una expulsión que una migración, en realidad. ¿Hubo una votación que los expulsó ?

– No hubo ninguna expulsión, nosotros renunciamos públicamente. Está en nuestras redes sociales. Hay una renuncia a la orgánica de ND, pero no renunciamos a las ideas, al horizonte que nos llevó a sumarnos al proyecto político de la UNE. La mayoría de nosotros y nosotras nos sumamos porque queremos cambiar Chile, porque queremos cambiar la realidad actual y vemos que las organizaciones de los partidos políticos son herramientas para eso. En eso nos destinamos y creemos que la mejor herramienta hoy día es RD tanto por su capacidad de emerger políticamente, de poderse ordenar de forma democrática y operativa un partido, cosa que no hemos visto en otros sectores. Eso es relevante en el escenario político actual para poder impulsar una agenda política, cosa que no necesariamente las otras organizaciones han podido hacer.

daniel andrade

/ MF

– Más allá de que su decisión de migrar a RD fuera tomada por todos estos motivos, ¿se dio esa votación en la que se expulsó a nueve personas que estuvieron presentes ese día en el Congreso de ND?

– Tampoco se nos expulsó, hubo una votación en la cual se buscó un veto, pero para nosotros esta no es una discusión relevante. Nuestra discusión es política y que sea de cara a la ciudadanía. Hay que dejar atrás esas prácticas de los partidos del siglo XX en las que hay una operación más pequeña, sino que tenemos que tener prácticas de cara a la ciudadanía, transparentes, democráticas. Y no preocuparnos de ese tipo de detalles.

– ¿Qué proyección tienen para los próximos dos años?

– Un desafío que tenemos como conglomerado es constituirnos como tal, organizarnos, tener votaciones en conjunto, una agenda única. Pero no un conglomerado como conocimos a la Concertación, sino que sea un frente de masas. Ese desafío será en los próximos dos años frente a un gobierno de derecha liderado por un Sebastián Piñera que no es el mismo que el movimiento estudiantil lideró en 2011, que fue donde emergimos. Es un Piñera más flexible, que sabe ocupar la ambigüedad, pero que en el momento de constituirse orgánicamente es más conservador de lo que pensamos. Eso sin que el FA pierda la agenda política propia porque los próximos 4 años creo que va a estar en conformación de un nuevo bloque histórico. Si bien el FA lo pretende conducir, en un mediano plazo no va a ser solo el FA quien lo constituya.

Dentro de RD, transformarse en un partido político-cultural lleva de la mano desafíos políticos orgánicos en el sector estudiantil. En eso, hay que entender que hay una nueva generación política dentro del movimiento estudiantil que tiene que dejar atrás el 2011, y que hay nuevas demandas como el feminismo, la condonación de la deuda, la disputa por la universidad pública como ocurre en la Universidad Católica, en la Universidad técnica Federico Santa María, por ejemplo. Son temas que mueven a esta nueva generación y que tiene que tomarse el movimiento estudiantil. Y esos desafíos también los tiene que encarnar RD, si es que se quiere poner a la cabeza de los movimientos sociales y aportar en la construcción de un FA, que no solo emerja en lo político-institucional, sino que también pueda ser una disputa hegemónica cultural.

– ¿Existe alguna idea o planificación para concretar eso a partir de marzo?

– Hubo ahora en verano un congreso de la Confech y eso permitió reordenar la discusión dentro de los estudiantes. Probablemente va a haber movilizaciones, pero obviamente viene un ciclo de formación y de volver a comprender cuáles son las banderas de lucha de los estudiantes. Las generaciones que hoy día están entrando al movimiento estudiantil vivieron el 2011 en sexto básico, muchos desconocen que se entiende por derecho a la educación, por qué la gratuidad es algo legítimo y eso tipo de demandas hay que volver a instalarlas pero entendiendo también esta nueva subjetividad. Lo relevante es que hay que cambiar el foco y dar espacio a esta nueva generación para que se empodere y lidere el movimiento estudiantil.