Ya no es casualidad que los partidos políticos tradicionales de occidente, que llegaron y se repartieron el poder tras la caída del muro, están en crisis. Ayer, Italia se transformó en un nuevo ejemplo.

Las elecciones le dieron el triunfo al Movimiento Cinco Estrellas (M5S), el partido fundado por el humorista Beppe Grillo y que venía trastocando la política tradicional desde hace años. El movimiento llamado “antisistema” alcanzó el 32,2% de los apoyos con ya el 94% de los votos escrutados.

El gran declive lo vivió el Partido Democrático (PD), del ex primer ministro Matteo Renzi, que apenas superó el 20% y registró su peor resultado desde 1948.

El problema es que al movimiento de Grillo no le alcanza para ser gobierno por sí solo, en el marco de la democracia parlamentaria italiana, donde los partidos deben pactar para tener mayoría simple y así, elegir quiénes gobernarán.

Si bien el M5S es el partido más grande, el otro gran triunfador de la jornada es la centro derecha, que unidos sus tres partidos alcanzó un 37%. En una sorpresa total, el partido de ultraderecha Liga (17,7%) desplazó a uno de los favoritos, el Forza Italia (13,9%), conglomerado el controvertido ex primer ministro Silvio Berlusconi.

Ahora se viene lo problemático: El 23 de marzo se inaugurará oficialmente la nueva legislatura italiana, donde se formarán los grupos parlamentarios y comenzarán formalmente las negociaciones entre las fuerzas políticas. Para muchos, quien tiene la batuta es el M5S, que en las elecciones pasadas se negó a pactar con otros partidos, pese a que eso le podría haber significado ser parte del gobierno.

Ahora, sin embargo, se muestran más abiertos a dicha opción. “Todos tendrán que venir a hablar con nosotros y ésta es la mejor garantía de transparencia para el pueblo italiano”, aseguró tras conocer los resultados uno de los líderes de la agrupación, Alessandro Di Battista.

Si bien el M5S y la Liga -grandes ganadores de la noche- comparten un discurso antisistema y radical contra la inmigración, es bastante improbable que se vayan a unir para una alianza, pues el movimiento de Grillo se ha alejado del discurso ultraderechista.