Después de varios años marchando junto a las mujeres, bien vale una reflexión respecto a qué significa impulsar una política feminista en mi partido, Revolución Democrática, el Frente Amplio y en el país en el Chile de hoy.

La lucha feminista es una lucha por la igualdad y por la participación plena en el ejercicio de construcción y administración del poder. En lo concreto busca el fin de cualquier tipo de discriminación entre seres humanos. La lucha feminista vino a refrescar la idea misma de una sociedad donde las estructuras profundas que generan discriminación y violencia sean abolidas. Es una lucha revolucionaria en el más primigenio de sus sentidos.

Las mujeres y sus luchas nos hacen recordar que existen estructuras culturales, sociales, políticas y económicas que oprimen y que son reproducidas porque están internalizadas y normalizadas, porque no las vemos, porque “siempre han sido así las cosas”. Cuando uno toma conciencia de la existencia de estas estructuras de opresión se revitaliza el impulso transformador de nuestra acción política. Ese es aporte crucial del feminismo a la política transformadora.

Esta “toma de conciencia” debe impulsar cambios concretos en nuestra práctica política tanto a nivel institucional como en nuestras prácticas cotidianas de relacionamiento al interior del partido y de todas las organizaciones en las que participamos, sean políticas o sociales. En Revolución Democrática hemos impulsado en nuestra propia orgánica medidas que aseguren la equidad en el acceso al liderazgo dentro del partido con cuotas de género en todos los cargos de representación y con formación permanente de nuevos cuadros de mujeres que debemos potenciar. Es un avance, pero no es todo lo necesario.

Las mujeres en política enfrentan más dificultades que los hombres para decidir participar y liderar procesos orgánicos y electorales. La presión social sobre su rol es más fuerte y la carga del trabajo familiar no remunerado como el cuidado de hijos o de personas mayores recae mayoritariamente sobre ellas. Nuestras compañeras necesitan un esfuerzo mayor de nuestra parte por facilitar su acceso a la función política en igualdad de condiciones que los hombres, esto no es fácil porque las estructuras opresivas habitan también dentro de nosotros, de nuestras prácticas y de las formas en las que nos organizamos.

El camino de la igualdad, no sólo de género, sino de la superación de las estructuras opresivas requiere un trabajo personal importante y la toma de conciencia es el primer paso. Es la lucha de las mujeres por erradicar toda forma de violencia contra ellas la que lidera con creces el resurgimiento de un proyecto verdaderamente transformador como el que pretende impulsar el Frente Amplio; por eso el compromiso del programa de nuestra candidata presidencial Beatriz Sánchez fue la de trabajar por darle en el más breve plazo un gobierno feminista e igualitario a Chile.

Queda mucho esfuerzo y trabajo por hacer y nuestro rol es acompañar a las compañeras, volveremos a marchar este #8M junto a ellas porque la lucha feminista por la igualdad debe ser la de toda la sociedad.


Sociólogo de la Universidad de Concepción. Profesor en Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile. Militante y ex Presidente de Revolución Democrática. Ex Jefe de Campaña de Beatriz Sánchez