Tras el despido del secretario de Estado, Rex Tillerson, por parte de Donald Trump, el encargado de reemplazarlo fue el director de la CIA, Mike Pompeo. Por lo mismo, el mayor cargo en la agencia de inteligencia quedó liberado y fue ocupado por primera vez en su historia por una mujer.

Su nombre es Gina Haspel, una mujer de 61 años que dedicó parte de su carrera a ser agente encubierta y hasta hoy cumplía funciones como subdirectora de la CIA. La funcionaria tiene un polémico historial de acusaciones por supervisar torturas en su gestión como encargada de un programa de interrogatorios en una prisión secreta ubicada en Tailandia.

Según informó The New York Times, la mujer no sólo supervisó las torturas de dos acusados de terrorismo vinculados a Al Qaeda, sino que también ordenó destruir los videos de los violentos interrogatorios. En esa misma linea, Haspel se ha pronunciado a favor del programa de torturas de la CIA, que incluye entre otras técnicas, el “submarino” (simulación de ahogo).

Cabe destacar que en junio de 2017, el Centro Europeo para los Derechos Constitucionales y Humanos pidió a las autoridades alemanas emitir una orden de arresto contra Haspel por las torturas que supervisó. Igualmente, emitieron un informe con detalles sobre la forma en que desarrollaban los interrogatorios en ese tiempo. Este proceso no prosperó.