En uno de los pasajes más entrañables de la entrañable La uruguaya, de Pedro Mairal, el narrador y protagonista, Lucas Pereyra, larga una divertida diatriba sobre lo que significa tener hijos pequeños, esos “haiku de personas”: “nadie te advierte lo duro que no es dormir, renunciar a vos mismo a cada rato, postergarte”. Y continúa apuntando los miedos, inconvenientes, el agotamiento que la preocupación produce—a cada instante creer que aquella mini persona está cerca de la muerte. En cierta medida, Maiko, el hijo de Pereyra, el provocador de este terror, es el protagonista de la novela. Es una presencia que termina siendo mucho más fuerte y real que la de Guerra, la amante oriental, que superficialmente dirige los deseos y otros miedos de Pereyra y su escritura pues, por supuesto, el protagonista es un escritor.

Sí, los hijos y las hijas, la prole, en su estado iniciático, son y han sido motivo de reclamos y quejas, amores y odios, pérdidas y descubrimientos, desde que la gente escribe e incluso antes de ello. Quizá no de un modo abundante en el mundo literario ¿Cuántas wawas aparecen en el Quijote?, pero sin duda en la realidad que da vueltas y se mezcla con él.

Me acordé de la novela de Mairal (y también de una novela que me aniquilaron en el colegio, El niño que enloqueció de amor) al leer la magnífica diatriba, el discurso genial, la acusación graciosa, la crítica literaria impecable y creativa que hace Lina Meruane en Contra los hijos, un breve libro que la autora dedica, con amor de hija, a su madre.

[Lee también en El Desconcierto: Lina Meruane, escritora: “Está todo el sistema confabulado en contra de las mujeres”]

Digamos de partida que el “contra” es un “contra” menos radical que lo planteado por un heresiarca de Uqbar, según nos lo recuerda Bioy Casares, para quien los espejos y la cúpula eran abominables “porque multiplican el número de los hombres”. Para Meruane no es tanto la multiplicación de la especie si bien lo menciona en un momento sino el sitial que los hijos y las hijas han adquirido en nuestra sociedad; cómo se han convertido en tiranos, dictadores, mandantes. Hoy se ha establecido “el imperio de los hijos”, algo que en la nostálgica visión del pasado no era posible. Incluso el hecho que cada vez más parejas hombres asumen las tareas de la ma/paternidad se hace insuficiente, pues las demandas han crecido de un modo exponencial. Algo pasa en la sociedad, algo le pasa a una sociedad en la cual los haiku de personas adquieren un poder desmedido. ¿Qué dice eso de nosotras y nosotros?

Teme Meruane que una de las consecuencias de esto ha sido la pérdida de muchos de los logros conseguidos por el (los) movimiento(s) feministas. Como si se echara marcha atrás: “Una nueva coartada se ha lanzado contra las mujeres para atraerlas de vuelta a sus casas. El instrumento de este contragolpe tiene un viejo apelativo: ¡Hijos!”

Pero la cosa no se queda ahí: la presión a las mujeres que optan por no tener hijos adquiere nuevas telas y vestimentas. Se hace más perversa. Todo esto lo aprendemos, y nos da furias, a través de un hermoso recorrido literario de la obra, palabra y acción, de mujeres (y unos pocos hombres) que se jugaron sus palabras, sus ideas y hasta sus vidas por la causa de la libertad de la mujer ¿Qué quiere decir eso? Meruane hace una buena revisión de las distintas posiciones al respecto y lo que queda claro es que la libertad es una lucha que continúa.

Así, quizá como la novela de Mairal que refería al comienzo tiene como asunto central a los hijos, Contra los hijos de Meruane no trata tanto de los hijos como de una reflexión en tono diatríbico, necesariamente exagerado a ratos toda diatriba debe serlo, decía Cicerón recordando a Safo, rabioso sin perder la ternura, violento sin perder el humor, sobre nuestra modernidad y las lucha por la libertad. Es decir, es una reflexión política y un llamado a cuestionarnos lo que hacemos, lo que somos y lo que soñamos. Incluso, de esa manera podríamos dar vuelta la tortilla y decir que Contra los hijos es una apología de los hijos, pero una que viene con la radical necesidad, conditio sine qua non, de transformar la realidad.

Contra los hijos
Lina Meruane
Random House
160 páginas
Precio de referencia: $10.000