Este miércoles se celebrará el juicio que podría llevar a prisión al ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. El Supremo Tribunal Federal (STF) decidirá si acepta un recurso (habeas corpus) presentado por la defensa de Lula (2003-2010), para evitar que empiece a cumplir una condena de 12 años y un mes por presunta corrupción pasiva y lavado de dinero, hasta que no haya agotado todas las instancias judiciales.

Si deniega el recurso, nada se interpondría a un arresto de Lula. De lo contrario, el camino de los tribunales podría extenderse y quedaría libre durante la campaña para las elecciones de octubre, en las que aparece como favorito en las encuestas.

Ante la expectación y excepcionalidad del caso, la presidenta de la Corte Suprema, Cármen Lúcia, hizo un inusual pedido por la paz social. “Vivimos tiempos de intolerancia y de intransigencia contra personas e instituciones. Por eso, este es un tiempo en el que hay que pedir serenidad. Serenidad para que las diferencias ideológicas no sean fuente de desorden social”, escribió la jueza en un texto divulgado por su asesoría.

Jornada de rezo y ayuno

Arropado por unos 2.000 simpatizantes y movimientos de izquierda, el propio Lula lanzó un mensaje a los magistrados este lunes desde Rio de Janeiro, donde volvió a defender su inocencia frente a la persecución de las élites de la que afirma ser víctima.

“Quiero que la Corte Suprema apenas haga justicia. No quiero ningún beneficio personal, solo quiero que haga justicia y señale qué crimen cometí”, lanzó durante un acto por la democracia al que también acudieron varios familiares de la concejala asesinada Marielle Franco.

Del otro lado, el ex fiscal general, Rodrigo Janot, y el procurador de Lava Jato en Curitiba (sur), Deltan Dallagnol, se sumaron a una solicitud de al menos 5.000 integrantes de la justicia para que la Corte Suprema no modifique su interpretación actual, lo que pondría a Lula tras las rejas.

Dallagnol, que se define como “seguidor de Cristo”, anunció además una jornada de rezo y ayuno que fue recibida tanto con apoyos como con cuestionamientos.

Diversos grupos de la sociedad civil han convocado manifestaciones en todo el país en la víspera de la sesión del máximo tribunal.