Durante casi cinco años, el Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO) de la Universidad de Chile trabajó en la observación y análisis de las distintas áreas del sistema educativo chileno actual con el propósito de identificar sus principales fallas o puntos críticos.

Pablo López, académico de la unidad con magíster en Educación Mención Currículum y Comunidad Educativa, explica que el trabajo se realizó con docentes y directivos de establecimientos de las regiones Metropolitana, Los Lagos, de Los Ríos, La Araucanía y Valparaíso, donde se abarcó aspectos como las políticas educativas, convivencia escolar, gestión curricular, gestión educacional y liderazgo,  y fueron ellos quienes, desde su qué hacer cotidiano, explicaron las dificultades más comunes y contenidos que consideraban que les habían hecho falta en su formación.

A partir de él, desde el departamento desarrollaron el Magíster en Gestión Educacional, que está dirigido a personas que trabajen en los distintos contextos educativos –profesores, directivos docentes, personas que trabajen en municipalidades, corporaciones o el Mineduc– con el propósito de aportar y contribuir al actual sistema.

– ¿Cómo fue pensado el magister y cuáles son sus principales ejes?

Estuvimos trabajando durante todos estos años en la idea de qué magíster queríamos nosotros, cómo podía ser diferente a los otros y qué le podíamos aportar al sistema. Pensábamos en qué valor agregado entregarle y también cómo darle el sello de la facultad. La idea era que no fuera un magíster hegemónico centrado en los resultados de los aprendizajes de los estudiantes sino, más bien, que respondiera a los aprendizajes de forma más integral.

Nosotros pensamos además que este magíster, más que académico, tenía que ser profesional, que pudiera dar respuesta a las necesidades que tenían los directivos docentes y los profesores que trabajan en los establecimientos educativos. Un magíster que tuviera un equilibro entre lo teórico y lo práctico a través de talleres. De esa investigación surgieron tres ejes centrales: Gestión Curricular y Liderazgo educativo, Convivencia Escolar y Habilidades Socioemocionales, y Políticas Educativas y Recursos Humanos.

– En la investigación, ¿cuáles fueron los principales problemas que se encontraron desde los profesores? 

– Una de las cosas más llamativas tiene que ver con que los directores no saben cómo manejar la resolución de conflictos al interior de la comunidad. Al directivo docente no le han enseñado a enfrentar las problemáticas. Por ejemplo, cuando tienen que echar a un alumno por problemas de disciplina, llaman a los apoderados y ahí se les produce un problema más o menos grave, porque la información que recogen ellos viene de los profesores muchas veces. Entonces está el tratamiento de los problemas interiores, cómo relacionarse con los docentes, también cómo gestionar los recursos por ejemplo, cómo hacer que las políticas que vienen de instancias superiores que se plasmen en verdad, que se hagan carne en el sistema.

También tienen problemas de liderazgo porque hay cuestiones conceptuales complejas. Hoy se está hablando de liderazgo distribuido, a diferencia de los liderazgos instruccionales, que es lo que ha impulsado en las políticas el Mineduc. Se trata de cómo en la comunidad en su conjunto son capaces de enfrentar sus propias problemáticas, donde emerjan también liderazgos informales que son los de los profesores, que pueden aportar también al establecimiento. Hay toda una dinámica bien interesante ahí.

– Este magíster entonces no sólo se enfoca en el profesor en la sala, sino que también en los distintos cargos del establecimiento 

– Sí, ve a los establecimientos como una unidad integral, eso es fundamental. Uno de los problemas que tiene la gestión escolar es que generalmente, en el caso de los privados, se enfoca mucho en los problemas socioeconómicos de los estudiantes. Entonces la respuesta que te dan en los establecimientos es que a ellos no les va bien en los resultados de aprendizaje (por ejemplo en el SIMCE o en la PSU) porque es poco lo que ellos pueden hacer dadas las características de los estudiantes, que tienen problemas serios económicos y también culturales, sociales, etc.

Pero hoy los estudios internacionales dicen “deje de lado los problemas socioeconómicos de los estudiantes y enfóquese en la gestión escolar. Si usted hace una buena gestión escolar, tendrían que mejorar los resultados independientemente de las características socioeconómicas de los estudiantes”. Eso está súper probado. Nosotros queremos rescatar eso, queremos que los estudiantes, los profesores de esos establecimientos que pertenecen a grupos socioeconómicos bajos y medio bajo entiendan que la gestión escolar es una herramienta que puede mejorar –cuando hay una buena gestión– los resultados de los alumnos.

Hay colegios que pertenecen a los grupos socioeconómicos A y B que tienen buenos resultados, muy similares a los que tiene cualquier colegio D o E. Eso pasa porque los profesores que tienen estos colegios han estudiado en las mismas universidades, los estudiantes tienen las mismas características socioeconómicas, pero en el primer caso, ¿qué es lo que hace que tengan buenos resultados? Ahí lo que se ha estudiado y encontrado es que la diferencia la hace el liderazgo, la gestión.

– Me imagino que también eso hace más democrática la institución 

– Exacto, es que los liderazgos distribuidos son así, más democráticos, más participativos. Los liderazgos transaccionales son más anárquicos, lo que tú pretendes como director en el establecimiento es lograr tus objetivos personales, en los instruccionales ponen el foco en los resultados y en los aprendizajes, y todo el mundo trabaja en ellos independiente de las características socioculturales. Si un estudiante dejó de aprender se queda ahí no más, lo importante es el resultado, entonces hoy en el ministerio se está transitando desde un liderazgo instruccional a uno más distribuido. De hecho, en Europa y los países más desarrollados lo que hay son liderazgos distribuidos, donde toda la comunidad se hace responsable de la gestión y de la educación y la formación de los estudiantes.

– Eso hace que cada uno sea más responsable de la propia educación 

– Involucra a todo el mundo, a toda la comunidad, a los padres, a los estudiantes, a los profesores, porque hay redes que se generan al interior de los establecimientos que producen más sinergia.