Durante las últimas semanas, las imágenes de francotiradores del ejército israelí disparando contra manifestantes palestinos cerca de la frontera entre la Franja de Gaza y el Estado de Israel han dado varias vueltas al mundo.

El saldo de las movilizaciones ha sido dramático: decenas de muertos, incluyendo menores de edad y periodistas, y miles de heridos –al menos 500 con heridas graves en sus piernas que podría dejar a muchos discapacitados según la ONG “Médicos Sin Fronteras” (MSF)-, con una masividad que no se veía desde la primera intifada.

Si bien los oficiales militares han asegurado que los asesinados integran organizaciones armadas ligadas al Movimiento de Resistencia Islámico de Palestina (Hamas) o de la Jihad Islámica, no se ha entregado ninguna prueba de que alguno de los manifestantes estuvieran armados.

Las protestas se iniciaron el pasado 30 de marzo, el “Día de la tierra palestina”, y se extenderán hasta el próximo 15 de mayo, aniversario 70 de la Nakba (catástrofe), que los palestinos conmemoran como el inicio de la expulsión de cientos de miles de árabes en el marco de los enfrentamientos en la zona debido a la creación del Estado de Israel en 1948.

Conversamos con Haitham Abdo, miembro del Comité Central del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), sobre la situación de los refugiados palestinos, sus razones para continuar exigiendo el retorno de los desplazados a sus villas y ciudades, y su visión sobre la masiva participación de jóvenes en la “Marcha por el retorno”.

¿Cuántos son los refugiados palestinos y en qué situación viven?

La tragedia humanitaria que le sucedió al pueblo palestino en 1948 fue devastadora. Alrededor de 957 mil árabes palestinos, o un 66% del total de los palestinos viviendo en la Palestina histórica en el momento en el que se inició la guerra de 1948, fueron expulsados y desplazados por Israel de acuerdo a estimaciones de Naciones Unidas (UN) en 1950.

De acuerdo al Centro de Estadísticas Palestino de Ramallah, el número de refugiados palestinos en el mundo alcanzaría los 8,5 millones de personas, distribuidos entre Cisjordania (772.700 personas), la Franja de Gaza (1.275.000), junto a 5.594.700 personas en el resto del mundo, además de 150 mil personas desplazadas en el interior de las fronteras del Estado de Israel que no pueden volver a sus lugares de origen.

Muchos argumentan que los refugiados en realidad no fueron expulsados por Israel, sino que los países árabes los llamaron a abandonar sus tierras. ¿Qué pasó entre 1947 y 1948?

La entidad sionista denominada “Israel” durante décadas ha promovido la idea de que lo que demandaron ellos fue una tierra que no tenía un pueblo, para un pueblo sin tierra, en un intento por justificar la colonización de Palestina y el establecimiento de su Estado racista el 5 de mayo de 1948. A través de una red de lobby sionista en Occidente y de varios medios de comunicación y centros de investigación, han buscado instalar su relato de la Nakba y de la guerra de 1948 contra el pueblo palestino, de manera de consolidar la posición sionista y establecer la idea de que los palestinos se fueron voluntariamente.

Desde esa época nosotros, por el contrario, calificamos lo que sufrimos como una limpieza étnica que buscó expulsarnos de nuestras villas y ciudades. Los relatos y documentos muestran que las bandas armadas sionistas como el Irgún o la banda Stern cometieron innumerables masacres, y el prominente historiador palestino Salman Abu Sitta demuestra estos hechos a partir de documentos, confesiones de algunos de los perpetradores, así como por el relato de sobrevivientes.

Incluso en 1988, cuarenta años después del establecimiento del Estado de Israel, se generó un fenómeno llamado “los nuevos historiadores” quienes reconocieron la limpieza étnica de Palestina y las masacres que llevaron al desplazamiento forzoso de cientos de miles de palestinos, presentando una versión de la historia contradictoria con el “relato oficial” promovido en el mundo sobre lo que pasó en 1948. Uno puede referirse a varias de las investigaciones y escrituras de estos historiadores israelíes, que dicen que no están en contra de Israel sino que buscan deshacerse de la carga moral causada por su establecimiento, destacando entre ellos Illan Pappé y sus libros “La limpieza étnica de Palestina” y “El nacimiento del problema de los refugiados palestinos 1947-1949”.

Los nuevos historiadores presentan un relato diferente sobre la Nakba palestina, desde adentro de Israel, y admiten que Palestina fueron sometidos a una limpieza étnica y a un desplazamiento forzado para “hacer espacio” a un Estado donde los judíos fueran la mayoría de la población. Lo que Israel busca hoy, declarándose el Estado de los judíos del mundo, confirma esto.

¿Por qué después de 70 años los palestinos continúan demandando su derecho al retorno? ¿No hay otra opción, por ejemplo, relocalizarse en Cisjordania?

El artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, adoptada por su Asamblea General en París el 10 de diciembre de 1948, establece en su segundo párrafo el derecho de toda persona a regresar a su propio país. El derecho al regreso de los palestinos no es una formalidad, o la búsqueda de un lugar de residencia, sino que es un hecho fundamental que refleja nuestro histórico derecho a nuestro país, que es reconocido por la misma ONU que establece en su resolución 149 incluso el derecho a una compensación.

Un gran número de refugiados vive en territorio palestino, ya sea en los territorios ocupados en el ’48 como en Cisjordania y Gaza, y tienen el derecho de regresar a sus villas y ciudades, aunque esto va más allá del lugar de residencia: es acerca del derecho de los palestinos a nuestra patria.

Además hay que tener en cuenta que los asentamientos sionistas en Palestina destruyen prácticamente toda posibilidad de sobrevivencia de nuestro pueblo, con el respaldo activo del Estado israelí. El 31 de diciembre de 2017 los miembros del Likud votaron un proyecto de ley para imponer la soberanía israelí sobre Cisjordania y el valle del Jordán, en el contexto de la declaración de Donald Trump respecto a Jerusalén, y el embajador de Estados Unidos a la “entidad sionista” aseguró a un sitio web de noticias en septiembre del año pasado que el “Estado judío” no ocupa más del 2% del territorio del eventual Estado palestino, considerando entonces que los asentamientos en Cisjordania se encuentran en territorio israelí.

¿Qué lleva a tantos jóvenes palestinos a movilizarse en Gaza hoy en día demandando su derecho al retorno?

Los palestinos sienten que el corte al financiamiento de la UNRWA busca dejarla sin recursos para impedir que siga existiendo. Esto porque esa institución es una prueba concreta de la existencia de refugiados palestinos, que es parte de una “Causa Palestina” que no se parece a ningún otro problema de refugiados en el mundo.

Las decisiones y acciones de la administración estadounidense sobre Jerusalén y los refugiados representan un intento de imponer la rendición de los palestinos en favor de la “entidad sionista” comenzando por “extraer” Jerusalén de los palestinos reconociéndola como la capital de “Israel” y tratando de cancelar su derecho de retorno.

Para la UNRWA, que proporciona y atiende el desarrollo, la educación, la salud, los servicios sociales y la ayuda de emergencia de los refugiados, la carga social y económica se volverá inaguantable, y los palestinos no tendremos otra opción que tomar el tema del retorno en nuestras propias manos y avanzar hacia las fronteras para exigirlo, sin importar el sacrificio en el que debamos incurrir, sobre todo pensando en la pobreza, las enfermedades y la muerte sin tratamiento médico debido a las sofocantes condiciones en las que se vive en la Franja de Gaza.

¿Cuál ha sido la respuesta del Estado de Israel a las demandas palestinas exigiendo que las resoluciones de Naciones Unidas sobre los refugiados sean cumplidas?

Mientras la “entidad sionista” evada y se niegue a acatar las resoluciones de la ONU, y no sea obligada a cumplirlas, intentará una y otra vez reducir el problema de los refugiados a un tema meramente humanitario, lo que es inaceptable. Es cierto que la vida en nuestras comunidades y campos viven en circunstancias muy difíciles, pero nos negamos a intercambiar nuestro derecho a nuestra patria por medidas que sólo mejoren nuestras condiciones de vida. Nuestro derecho al retorno a nuestras villas, tierra y patria no puede ser intercambiado por nada.

¿Cuál ha sido la reacción de las organizaciones palestinas a los asesinatos cometidos por los militares israelíes en Gaza durante las manifestaciones?

Las facciones palestinas y el pueblo palestino continuarán movilizándose, a pesar del martirio de manifestantes desarmados, porque la “Marcha del retorno” es pacífica, y no existe ninguna evidencia de lo contrario. Los soldados sionistas, por el contrario, están disparando con armas de guerra contra manifestantes civiles y nosotros trabajaremos para documentar estos ataques y llevar a juicio a los soldados del ejército de ocupación ante la Corte Penal Internacional.

Se ha comentado que el traslado de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén coincidiría con el aniversario de la Nakba cuando ese país era en algún momento el principal impulsor del llamado proceso de paz ¿qué pasó?

Estados Unidos ha respaldado a Israel desde hace mucho tiempo, pero ahora bajo la administración de Donald Trump sólo se revela su verdadero rostro. En 1993 la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) firmó los Acuerdos de Oslo con Israel, bajo el auspicio de EE.UU. y confiamos en ese momento que el mundo encabezado por Estados Unidos obligaría a “Israel” a cumplirlos, permitiéndose la creación de un Estado palestino con capital en una Jerusalén con soberanía dividida.

Con los últimos sucesos todos los palestinos, incluidos quienes participaron en las negociaciones hace 25 años y firmaron los acuerdos, tienen claro que la política de los asentamientos llevó la situación a un callejón sin salida en la que la llamada “paz” es una mentira. Los Estados Unidos e Israel revelaron finalmente que no están dispuestos a darle nada a los palestinos, y que debemos confrontar la colonización representada por los asentamientos y la anexión de territorios nosotros mismos.

En esta lucha es fundamental la solidaridad internacional de los pueblos en apoyo a las demandas palestinas. Es urgente que se convenza a los diferentes gobiernos de oponerse a la violencia y la opresión contra el pueblo palestino, se puede buscar influir en las políticas internacionales para que los gobiernos apoyen los derechos palestinos, también se puede apoyar financieramente ya que amplios sectores de la población palestina, en particular los refugiados, viven en muy difíciles circunstancias, y proyectos de desarrollo conjuntos también son una opción.