—¡Dejala! —grita el Sumo Pontífice, conjugando el verbo sin la esdrújula, a la manera del lunfardo rioplatense.

Un guardia la sujeta y otros dos la rodean. Es la noche del lunes 15 de enero y Marilyn del Rosario Elgueta Rojas (50) se encuentra dentro de la Nunciatura Apostólica. Había logrado sortear la estricta seguridad de la comitiva papal, pero acaba de ser descubierta, justo cuando estaba a punto de cumplir su objetivo.

Hace unos minutos se infiltró y sobrepasó las altas y herméticas puertas de Monseñor Sótero Sanz 200, en el corazón de Providencia. Esa casona, que desde 1969 es propiedad del Estado Vaticano, es el lugar donde el Papa alojará durante sus tres noches en Chile.

La operación es difícil. Jorge Bergoglio, alias Francisco I, está rodeado por Carabineros a 200 metros alrededor. Marilyn ni siquiera cuenta con invitación a la exclusiva instancia, sólo depende de un conocido del Santuario Laura Vicuña de Renca que le dijo “compañera, yo la puedo ayudar con eso” y la metió entremedio de todo el contingente policial.

“Por lo que yo supe, el Papa Francisco quería ir mucho al Laura Vicuña, pero no pudo. Por eso dio invitaciones a la gente del santuario para que fuera a verlo en su llegada a la Nunciatura”, cuenta Elgueta a El Desconcierto.

Tras escabullirse, y cuando está a punto de entregársela, le caen encima los guardias. Ese es el momento en que Bergoglio interviene y la escucha. La escucha decir que es Marilyn Elgueta, dirigenta de la Federación Nacional de Pobladoras y Pobladores de Chile (Fenapo) y que trae una carta para él. El Papa la recibe, la bendice y se la guarda.

—La escena es como de película.
—El propósito era entregar la carta. Yo ni siquiera sabía que era muy difícil entrar a ese lugar, porque soy cristiana, pero no católica. No tenía idea en que me estaba metiendo. Igual cuando logré entregarle la carta me puse contenta.

—¿Sacó fotos o grabó videos del momento?
—Yo quise sacar mi celular, pero no me dejaron. El Papa acababa de llegar a Chile y era un momento de recogimiento que era de ellos. Ahí me di cuenta de la repercusión que esto podía tener.

Jorge Bergoglio en la Nunciatura Apostólica de Santiago de Chile / Agencia Uno

Tierra, techo y trabajo

Las heladas paredes de la sede del Partido Igualdad, ubicada en Cumming 525, son testigos presenciales del contenido de la misiva que recibió el Papa y que es revelada de manera exclusiva a El Desconcierto.

Es mediodía del viernes 27 de abril. Hace un mes y medio, Elgueta recibió un mensaje inesperado: Francisco I leyó la carta y la invitó a ir a Roma para entrevistarse con él para conversar sobre el contenido de la carta, la cual plantea la realidad de miles de pobladores que luchan por vivienda digna en Chile.

Marilyn vino a esta entrevista desde su casa en la Cerro Colorado de Renca, donde se encontraba haciendo los preparativos del viaje. En aquella población es representante del Comité Una Nueva Era, organización creada el 16 de abril de 2016 que busca ayudar a las más de 120 personas que viven de allegados en mediaguas.

Esa problemática que vive el barrio de toda su vida es la que la llevó a asumir un cargo en el Comité hace dos años. Del mismo modo, por esta situación fue que osó quebrantar las barreras de seguridad del Papa para hacerle conocer el problema habitacional que se vive de Putre a Puerto Williams.

—¿Cuál es la situación de las personas que forman parte del Comité?
—La gente vive en condiciones precarias. La población es muy linda y por fuera se ve como si fuera una población top, pero no. Esa población se ganó también con lucha, y la gente que está en el comité son allegados de los mismos descendientes de ese lugar, viven atrás de sus casas con mediaguas. Esta fue una toma de terreno realizada el ’62, en la cual estuvieron de esquina a esquina, con comisiones para cuidar en la tarde o noche con metralletas.

—O sea, son los hijos de los fundadores los que viven en las mediaguas.
—Sí, ellos no han podido tener su vivienda justamente porque no ganan lo suficiente para adquirir un crédito hipotecario. El banco no se va a arriesgar a prestarle una persona dinero si no es solvente, entonces viven en las mismas casas pero en los patios. Hay familias que tienen 5 hijos con sus mediaguas porque todos quieren su independencia y ocupan un solo baño. Hay familias donde viven 10 personas adultas con un solo baño. El terreno no da para más.

Lo que ocurre con los habitantes de la Cerro Colorado se repite en cientos de poblaciones, campamentos y tomas de terreno a lo largo de todo el país. Por ello es que no fue sólo a nombre del Comité Una Nueva Era, sino que representando también a las más de 140 organizaciones que conforman la Fenapo.

En la carta, la Federación cita las palabras que el Vicario de Cristo dijo durante su visita a Bolivia en 2015, específicamente el discurso que dio en Cochabamba, donde afirma que dios escucha el clamor de su pueblo y que garantizará a todos sus hermanos y hermanas “las famosas tres T: tierra, techo y trabajo”.

“Lo dije y lo repito: son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra”, dijo el Papa Francisco en aquella ocasión.

—¿Por qué se piensa en alguien como el Papa para plantearle esta realidad?
—Se entrega esta carta pensando en los terrenos que están entregados en comodato a la Iglesia Católica y que no los están usando. La idea es que el Papa interceda para poder facilitar el acceso a esos terrenos. Hay mucha necesidad de suelo acá en Chile y Sudamérica.

—¿Por eso le citan el discurso donde menciona lo de las tres T?
—La carta fue creada originalmente en 1987, por el Comité Salvador Allende de Peñalolén, y se le quiso entregar a Juan Pablo II cuando vino a Chile ese año, pero no lo lograron. Esta vez se intentó hacer de nuevo, pero ahora con las tres T, que es lo que se le agregó y es el tema central del texto. La Iglesia es dueña de miles de hectáreas que ayudarían a muchas familias a tener una vida más digna.

Carta Abierta Al Papa Francisco by Sebastián Flores Muga on Scribd

Palabras sencillas de una dueña de casa

Marilyn Elgueta es madre de cuatro hijos. Uno de ellos (Juan Pablo, 22) estudia Derecho en la U. de Chile y la menor (Carolina, 20) Antropología en la misma casa de estudios. El primero la aconseja tácticamente en su lucha, dado su conocimiento adquirido en la política universitaria. La segunda la acompañara en el viaje a Roma que despega en la noche de este lunes 30 de abril para tener la reunión en la Santa Sede el miércoles 2 de mayo.

Nacida y criada en Renca, Marilyn es ama de casa y una luchadora social. En su rol dirigencial ha representado a familias sin casa, enfermos catastróficos y jóvenes con adicción a las drogas y el alcohol. No obstante aquello, se define como una persona no política y sin ligazón con ningún partido u movimiento.

El Partido Igualdad, quien tiene una importante presencia dentro de la Fenapo, es quien más la ha apoyado en esta misión vaticana, que incluiría además una estadía de 7 días en la capital de Italia para exponer ante organizaciones europeas. Sin olvidar, por supuesto, el objetivo de convencer al Papa.

“Esperamos que nos entreguen operaciones de suelo y también queremos pedirle que retome el camino de la Iglesia Católica del cardenal Raúl Silva Henríquez”, apunta Rafael Soto Contreras (48), vocero nacional de Fenapo y militante de Igualdad que acompaña a Elgueta en esta conversación.

Soto relata que la Federación nace en 2010 con la unión de distintos comités cuando Piñera, recién asumiendo su primera administración, asegura que iba a entregar viviendas por sorteo sin negociar con organizaciones. Ahí es cuando se agrupan cientos de comités, que incluyen a más de 10 mil familias.

—¿Cuando entra usted, Marilyn, a la Fenapo?
—Formó parte de la Fenapo hace dos años. Nosotros trabajamos con y sin las instituciones. Con las instituciones, principalmente con gente del Frente Amplio, que nos facilitan la entrega de documentos de Arica a Punta Arenas. Maite Orsini, Gonzalo Winter, Giorgio Jackson y la misma Beatriz Sánchez -de quien tengo incluso el celular- ya están enterados de nuestra problemática. Y sin las instituciones, porque nosotros salimos a las calles, pero no a hacer destrozos. La idea es construir, no destruir.

—¿Cuál cree que es la solución para el problema de la vivienda en nuestro país?
—Si nos pagaran para el bolsillo $1 millón, la gente podría postular a una vivienda pagando un dividiendo. Pero aquí el sueldo mínimo es $276 mil y nadie, ningún ser humano, alcanza a llegar a fin de mes. Todos nosotros no vivimos, sobrevivimos. Además nos ponen el Transantiago, que genera un estrés enorme porque mucha familia que mandaron a la periferia tiene que hacer un traslado de muchas micros o metro para movilizarze. Nos desmembraron, eso es lo que hicieron. Hay gente que quiere quedarse en su entorno y hay terrenos de privados que el gobierno puede comprarlos para que construyan sus viviendas. Hay terrenos de Bienes Nacionales, del Serviu, del Seremi, de Vivienda… pero ellos siempre le dan esos terrenos a las constructoras, que hacen casas Chubi o casas Copeva, con viviendas precarias. Hay gente que se ha muerto esperando su vivienda en un comité ¡9 años! ¡12 años! El gobierno de Piñera entregó subsidios, sí, pero resulta que la plusvalía subió y la gente trató de comprar una casa y el subsidio ya no les alcanza. Nos están encasillando y enfermándonos más, por eso se entregó esa carta al Papa y por eso la lucha que se está dando la Federación. No hay nada contra el gobierno de turno, podemos trabajar con todos los gobiernos, pero el gobierno debiera darnos las facilidades y desgraciadamente nos pone más obstáculos.

—¿Qué espera del viaje al Vaticano y de la reunión con el Sumo Pontífice?
—Soy una dueña de casa, que terminé IV° medio y me dediqué a ser madre y a educar a mis hijos. Mis pretensiones son solamente que la gente tenga su vivienda, por eso me arriesgo, sin tener el más mínimo conocimiento, de ir a este viaje.

—¿Qué le va a decir al Papa cuando lo tenga enfrente?
—Agradecerle la invitación. Como él habla castellano, espero que comprenda la necesidad. Y yo sé que lo va a comprender, porque él es una persona humana y sencilla. Él es un Papa totalmente distinto a los que habían antes, es austero, se preocupa de las personas que están en situación de calle. Él se sale de los protocolos, hace lo que su corazón le dice. Por eso me recibió la carta y se salió de todos los protocolos para saludar a una persona sencilla y humilde como yo, no a un personaje de cuello y corbata.

—Pero alguna crítica le hará también, ¿o no?
—Le haré saber las necesidades que tiene Chile, que no es verdad todo lo que sale en la televisión de que estamos casi a la par con Estados Unidos. Nosotros somos el tercer mundo y Europa es el primer mundo, lo que es una estupidez porque hay un solo mundo. ¿A dónde están los otros mundos? Por eso yo creo que él me va a entender, porque yo no soy política, soy dueña de casa. Y con palabras sencillas, de dueña de casa, nos vamos a entender.