Fue el caso que motivó la extendida toma feminista en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Y fue Sofía Brito, estudiante de dicha casa de estudios y ex ayudante del prestigioso profesor Carlos Carmona, ex presidente del Tribunal Constitucional, quien hizo la denuncia.

Fue en agosto pasado, cuando el TC analizaba el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo en tres causales cuando Sofía se quedó dormida en un sofá del tribunal. “Él me trajo un chaleco para que lo ocupara de almohada y me tapó con su chaqueta (…) Me desperté porque me estaba haciendo cariño en el pelo, se sentó al lado mío en el sofá y se acostó sobre mí haciéndome cariño en la cara. No me dejaba salir”, dice el texto del sumario iniciado contra Carmona, que terminó por suspenderlo solo por tres meses de sus actividades académicas.

Hoy, Sofía Brito decidió salir adelante y contar la versión completa, que va más allá del hecho antes mencionado. Fue en una entrevista en vivo con Natalia Valdebenito, en la edición de este martes 15 en #CaféConNata, su programa en Súbela Radio.

“Lo que ha pasado se ha tergiversado, me ponen que fui yo la que no se preocupó de no exponerse, yo la responsable de haber sufrido violencia. Es importante para mí decir que yo le puse límites al profesor cuando me sentí incómoda, vulnerada por lo que pasaba”, relató la estudiante.

Brito contó que llevaba dos años trabajando con Carmona y nunca había tenido problemas con él. Por eso, fue difícil llevar adelante la denuncia “porque esto está tan naturalizado que no se habla” y porque el mismo hecho de hacer la acusación “es romper la barrera que nosotras mismas tenemos de que nuestra violencia no importa a la sociedad”.

La estudiante contó el primer episodio de acoso que vivió con Carmona, antes de lo ocurrido en su oficina en el Tribunal Constitucional: “Yo tenía una mancha en el poto y él se me acercó, muy extrañamente, a decirme dónde tenia la mancha. Para mí fue súper incómodo. Entonces me fui rápido del tribunal y le mandé un mensaje de WhatsApp, donde le dije que aquí habían límites respecto a las cercanías corporales, que esto me incomodó y le pedí que no pasara de nuevo”.

“Después de esto, él manipuló la situación”, continuó Brito, “me decía que no podía trabajar conmigo si ponía esos límites, se sentía dolido. Me dijo también que me tenía que conocer en todas las esferas de mi vida. Y obvio que pueden haber relaciones de confianza, pero estas tienen que ser siempre consentidas. Él me reconoció que estaba bien mi incomodidad y que no lo iba a hacer más, pero todo fue en escalada, hasta el momento en que me quedé dormida en el sillón del tribunal”.

Sofía habló esta mañana en #CafeConNata, el programa de Natalia Valdebenito en Súbela Radio

La estudiante afirmó que el hecho la dejó confundida, de no saber qué hacer ni a quién contarlo. “Me preguntaba si debía hablar o no, si era yo la que estaba media loca (…) fue importante para mí darme cuenta de que soy ayudante de otros profesores hombres y que nunca había tenido problemas así”.

“Pensé en cambiarme hasta de carrera, para no toparme más con él. De hecho me cambié de área, empecé a trabajar en derecho laboral y no en derecho público, donde estaba”, agregó.

“Los hombres nos dicen que no podremos ascender si no cumplimos estas tendencias afectivas que nos imponen. Yo probablemente tendría trabajo, una beca en las mejores universidades del mundo si seguía con él, si me hubiera sometido a sus términos de asimetría en la relación, de ser su soporte afectivo, probablemente hubiera ascendido en mi carrera en el derecho público… ¿qué te dice eso? Que las mujeres tenemos que pagar este costo para estudiar y ascender en nuestras carreras”, reflexionó la joven.

Sofía Brito contó además que ha trabajado por mucho tiempo en la secretaría de género de su universidad, desde donde le ha tocado acompañar a otras mujeres en situaciones similares. “Era importante reivindicarme conmigo misma [para hacer la denuncia] y sentir ese apoyo de todas mis compañeras y en otras partes del país, para decir basta de vivir estas violencias. Y si no tenemos la justicia de nuestro lado, tenemos nuestra fuerza, nuestra movilización”, afirmó.

Por último, aseguró que parte importante de las movilizaciones feministas actuales se debe a que “ni el protocolo ni el sistema judicial es suficiente para las que denunciamos, nos relegan a este rol secundario donde todo es secreto y ni siquiera podemos decir qué pasó ni defendernos de las decisiones que tome la universidad. Estas movilizaciones son un grito de rabia ante no poder tener un proceso justo para las dos partes”.

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