El diputado del Frente Amplio Tomás Hirsch (Partido Humanista) pronunció un contundente discurso tras la interpelación del ministro de Justicia, Hernán Larraín, por haber retirado el proyecto que daba un aporte reparación de $3 millones a las víctimas de delitos contra los Derechos Humanos.

Hirsch llamó a “salir de los discursos hipócritas y avanzar en reconocer que en nuestro país hubo chilenos que asesinaron y torturaron a otros chilenos”. El parlamentario recordó que en Chile “se asesinó a inocentes, se torturó a mujeres embarazadas y que, incluso, se usaron animales para violar a detenidos políticos, entre otras horrorosas prácticas vejatorias y aberrantes”.

El diputado humanista aseguró que “no se entiende” y que “es incomprensible” que el estado chileno “aún no atienda a las mínimas demandas” de las agrupaciones de presos políticos y víctimas de torturas. Hirsch repartió responsabilidades tanto al gobierno anterior como al actual: “Es muy lamentable que, por omisiones del gobierno pasado y acciones del actual, se presente ante la opinión pública como si el problema fuera de pesos, de un bono por aquí y otro por allá”, dijo. Y agregó: “Esto es insultante, irritante y degradador para todas las víctimas que llevan décadas a la espera de una justa reparación”. Para él, “intentar transformar la tortura, la violación y la degradación a una cuestión de chequera fiscal, es no entender nada de la dignidad humana”.

Además, el legislador frenteamplista puso encima de la mesa los “privilegios en cárceles de 5 estrellas” de los que gozan los violadores de derechos humanos condenados, criticó que algunos de ellos -citó a Miguel Krassnoff, Fernando Torres Silva o Alvaro Corbalán- sigan manteniendo sus cargos y “honores militares” -sin haber sido  degradados-, y denunció otra vez en la sala -lo hizo también Hertz en su interpelación- las “insultantes pensiones de dos o tres millones de pesos mensuales”.

Uno legítimamente debe dudar de los discursos oficialistas que hipócritamente condenan la tortura, la desaparición forzada y los prisioneros políticos. Uno legítimamente duda si se ha entendido que la tortura es inaceptable y no tiene justificación alguna y que efectivamente el ‘nunca más’ ha sido entendido por todos”, sostuvo Hirsch.

El parlamentario cerró su discurso lamentando que el ministro “se farreó una oportunidad histórica para resarcirse de los horrores de los que la derecha es autora y cómplice”. Y reiteró: “El ministro se farreó la oportunidad de demostrarle al mundo que la derecha chilena había dejado de ser la derecha cavernaria, pero lamentablemente escuchamos a un ministro que no fue capaz de responder ninguna pregunta, con un discurso grandilocuente y tremendamente hipócrita”, concluyó.