El presidente, en todos los países, tiene una altísima figuración pública y apariciones en televisión. Y lo mismo  sus cercanos: cónyuge, hijos, amigos, etc.

Sebastián Piñera es un asiduo a las cámaras -ya lo demostró en su primer mandato- y no son pocos los momentos que se le van de libreto, donde aparece su machismo –no olvidar su “broma” respecto de las violaciones– y el trato que mantiene en sus relaciones personales.

El hashtag #FreeCecilia se creó cuando ocurrieron los primeros episodios de Piñera corrigiendo en público o realizando actitudes machistas ante su esposa, Cecilia Morel, en una clara alegoría al #FreeMelania, creado a raíz de la relación entre Donald Trump y su esposa.

Bromas con femicidio, empujones y pseudo amenazas. Desde la campaña presidencial hasta estos casi 4 meses de gobierno, hemos visto distintos momentos visiblemente incómodos para Cecilia Morel. No se trata de meterse en su cabeza ni de tratarla de víctima, aunque puede que lo sea. El tema de Melania Trump en Estados Unidos abrió un debate en el feminismo, sobre si acompañarla, entenderla o verla en su rol de mujer blanca en posición de poder.

Pero el efecto, como todos los debates que abre el feminismo, es más potente. La “mujer-objeto”; “mujer-adorno”; “mujer-florero”; “mujer que no cuestiona a su hombre”, son categorías prácticamente implícitas al cargo de “Primera Dama” y que, en estos casos, pueden servir como ejemplos para liberarse de esas ataduras de la sociedad patriarcal.

Y estos episodios abren ese debate:

1. “La única duda era a quién iba a matar primero”

Matinal Bienvenidos de Canal 13 y el entonces candidato Piñera asistió junto a su esposa, Cecilia Morel, en una entrevista de tono amable y cercano.

Eso hasta que Morel comenzó a relatar un episodio de celos de Piñera. Él la vio junto a otro hombre -un amigo homosexual- y los siguió por varios minutos, hasta el lugar donde se sentaron a comer.

Suelto de lengua, como es, Piñera dijo: “Iba entrando y la única duda era a quien iba a matar primero y me los encuentro a los dos y fue tremendo alivio, pasó la prueba de la blancura”.

2. Empujones para la pantalla

Piñera, favorito en las encuestas, acababa de entregar su voto en primera vuelta y se disponía a hablar con la prensa.

Se dispuso de una pequeña tarima afuera del local de votación, al Escuela República de Alemania. Parado frente al micrófono, y sin decirle palabra alguna, el hoy presidente empujó a su esposa hasta sacarla del cuadro de la imagen. Toda la pantalla quedó para él.

3. “Tómate del brazo”

La imagen que se proyecta como autoridad, lo es todo.

Sebastián Piñera acababa de asumir por segunda vez como presidente de Chile y estaba saliendo del Congreso Nacional. Pero “algo” le faltaban al parecer. El presidente mira hacia el lado y busca Cecilia Morel, su esposa, para darle una orden: “Tómate del brazo”.

No se quedó ahí. A la salida, le dijo en tono de broma “aquí nos separamos Cecilia, para siempre”.

4. “Con la otra mano”

Mismo día y otra orden.

Sebastián y Cecilia en la terraza de La Moneda, de cara a la Plaza de la Ciudadanía, saludando a la gente con una sonrisa que parecía incrustada en sus rostros.

Ella, sin quererlo, le tapa la cara con el movimiento de su mano. A él no le gusta y le dice “con la otra mano” con un claro gesto de enojo.

5. “Nunca en público”

El episodio más reciente. Cecilia Morel comenzó un discurso y lanzó una broma que sacó carcajadas a los asistentes.

“Estoy segura que cuando el país trabaja unido, detrás de una meta grande, ambiciosa y justa…uh estoy como Sebastián, tres adjetivos”, dijo.

Pero la broma llegó hasta ahí no más. Piñera tomó el micrófono y con un tono molesto, se dirigió a su esposa: “Cecilia, me puedes retar, criticar e imitar todas las veces que quieras, pero nunca en público”.

El hecho generó debate en las redes sociales y volvió a activar el #FreeCecilia. ¿Por qué? Uno de los principios básicos del feminismo es que lo personal también es político y que no hay “temas del hogar” a la hora de hablar de la violencia hacia las mujeres.