Romina no supo cómo reaccionar. Después de meses de trabajo en su tesis de pregrado y de notables avances junto a su profesor guía, Pablo Vera Villarroel, el hecho la paralizó. Él estaba sentado frente al computador y leía los avances de la tesis. “De repente, me pone la mano en la pierna y la mete entremedio de los muslos, mientras seguía leyendo el computador. Quise gritar, llorar, salir arrancando, pero no pude. Me quede tiesa, paralizada…me congelé”, afirma.

– Habrá pasado un minuto -continúa- cuando saca la mano y sigue leyendo todo el tiempo. No atiné a nada, seguí sentada a su lado mirando al suelo, sin saber qué estaba pasando. Mucho tiempo pensé que no había sido real, la dominación que él tenía de todo ese ambiente hacía que yo dudara de mi propio juicio de la realidad.

Romina Podestá (31), psicóloga clínica de la Universidad de Santiago, es una de las denunciantes del profesor Vera Villarroel. Estuvo cuatro años en silencio, congelando el recuerdo del abuso. Hasta que leyó de otros casos de acoso y abuso sexual en la Usach, en la carrera de Historia.

“Abrí esa noticia y me dio una crisis de angustia. Me puse a gritar, descontrolada. Ahí comprendí, de la peor forma posible, que todo lo que había pasado sí había pasado y que lo había renegado por años. Fue un porrazo. Entendí, entonces, que algo tenía que hacer, que no podía ser tan ingenua de que solamente yo había pasado por esa situación”.

No era la única. Esa misma semana, ella y otra persona, compañera de generación en la Usach, presentaron la denuncia ante la universidad y comenzó el sumario administrativo. Era mayo de 2017 y eran dos.

Pasó más de un año, tres fiscales investigadores y se dieron cuenta que no estaban solas. La formulación de cargos del sumario administrativo, a los que accedió este medio, dan cuenta de seis denunciantes, todas alumnas de pre y postgrado del connotado académico.

Pablo Vera Villaroel fue encontrado culpable de acoso laboral, acoso sexual, abuso sexual y abuso de poder, los que se extendieron entre los años 2006 y 2017.

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El episodio de abuso con Romina fue en 2012, año en que compatibilizó el desarrollo de su tesis, un trabajo y el cuidado de su hija. Fue en la Dirección de Investigación Científica y Tecnológica (Dicyt) de la Usach, organismo dirigido por el propio Vera hasta el 14 de mayo de este año.

El mundo se le vino abajo. La tesis la realizaba con una compañera de fuera de Santiago, la única que supo del abuso ese año. “Estábamos cagadas de miedo, no sabíamos que hacer, estaba en juego todo, la carrera, el esfuerzo, las expectativas familiares, la salida del círculo de la pobreza de nuestras familias, habían muchas cosas encima que se podían perder por este viejo de mierda”, relata Romina.

El miedo que tenía era perder esos siete años de estudio, todo ese esfuerzo de poder ser madre, estudiar y trabajar, por irse en contra de una persona “con demasiado poder, con un cargo de investigación importante y con mucha cercanía tanto al rector Zolezzi como el entonces jefe de mi carrera de Psicología”. “Él me abusó, violentó mis límites corporales. Esos meses fueron terriblemente violentos y fui tan polla de sentir que él podía chasquear los dedos y yo desaparecía de la Usach”, cuenta.

Vera continuó con el patrocinio de la tesis, como si nada hubiese pasado. Romina se mostraba más alejada y asegura que con eso se ganó el enojo del profesor, que comenzó a ningunearla, ser hostil y cambiar la actitud que había tenido hasta antes del abuso.

El sumario administrativo concluyó que los cargos de acoso y abuso sexual se aplican al relato de Romina y otras tres denunciantes, con las otras dos fue por acoso laboral. Los relatos replican características de Vera, como lo sorpresivo del primer episodio y el control absoluto de él sobre las relaciones.

Fernanda, otra denunciante, resumió de esta forma la personalidad del académico: “Pablo Vera es una persona demasiado inteligente y estratégico, y mueve todas las piezas sin dejar pruebas, por ejemplo: En una situación cotidiana de tomar un café, él genera una situación de abuso sexual, a través de un roce o un acercamiento de su genital erecto, para posteriormente ocuparse de no dejar evidencia al hablar o evocar con la víctima el momento, con una frase como: ‘¿tomemos un café?’, e insinuando una nueva invitación para que eso ocurra nuevamente”.

Fernanda trabajó directamente con Vera, en la oficina que tenía en rectoría, donde los abusos se volvieron juegos sexuales. “Cada vez que podía me rozaba con sus genitales mis hombros, y en algún momento tomó mi mano para que yo le tocara sus genitales, diciéndome: ‘Así se trabaja más entretenido’”.

El caso de Susana, otra denunciante, comenzó con roces esporádicos que la hacían sentir incómoda y terminó con un círculo de abusos sexuales de los que no podía salir para no entorpecer su carrera académica. Vera era su superior y su profesor guía en su tesis. Al terminar las sesiones, él empezaba a mostrarle videos porno o se masturbaba frente a ella. “Sentía que me alargaba el proceso intencionalmente para tenerme prisionera con sus juegos sexuales”, afirmó.

“Cada vez que accedía a sus juegos, se evidenciaba claramente en el avance en mi tesis (…) me decía que si yo contaba algo, iba a ser terrible para mí, y eso me daba mucho miedo, porque él es muy poderoso”, declaró Susana.

El sumario da cuenta además que fue víctima del delito de malversación de caudales públicos, ya que se negó a pagarle unas entrevistas que estaban ejecutoriadas dentro de un proyecto Fondecyt.

Susana decidió hablar con una profesora cercana, también académica de Psicología en la Usach. La respuesta solo aumentó el miedo a Pablo Vera: “Me dijo que convenía quedarme callada, ya que él tenía mucho poder y podía dañarme en el Magíster”.

El relato de Nicole, catalogado como acoso laboral en el sumario administrativo, da cuenta del control que mantenía Vera en las investigaciones y proyectos académicos, así como denuncias de falseamiento de datos: “Las prácticas académicas de Pablo son muy cuestionables y yo una vez se lo sugerí y cuando no le daban los resultados que él quería, manipulaba los datos, y yo me negué a seguir participando, porque para mí era más importante la honestidad académica que tener un paper más”.

La fiscalía universitaria que revisó los casos tomó cuenta que otra de las denunciantes, Carla, confirmaba esta última acusación, a través de correos electrónicos del propio Vera.

“Creo que él tiene una forma de relacionarse con las personas en que te hace sentir que todo lo que eres se lo debes a él y no a tus habilidades personales, entonces siempre te agobia con el trabajo para decirte en el fondo: “tú no eres capaz pero tienes que esforzarte más porque yo te estoy dando esta oportunidad”, declaró Carolina, que conoció de cerca el trabajo de Vera durante años.

“Él siempre decía: quien me abandona, le va mal en la vida”.

 

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Dirección de Investigación Científica y Tecnológica de la Universidad de Santiago, Director de la Revista Terapia Psicológica, Director Alterno Centro de Innovación en Tecnologías de la Información para Aplicaciones Sociales (Citiaps), Doctor en Psicología Clínica y de la Salud de la Universidad de Granada (España), Psicólogo de la Universidad Central.

El currículum de Pablo Vera Villaroel es amplio y respetado en el mundo académico. Se ha especializado en temas como la ansiedad, depresión, psiconeuroinmunología, psicofisiología, psicología positiva, optimismo, bienestar y felicidad.

Desde el Dicyt, dependiente de la Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo e Investigación de la Usach, Vera tenía una oficina ubicada en el mismo edificio de rectoría de la universidad. Las estudiantes de Psicología lograron el año pasado que Vera dejara de hacer clases en el pregrado, pero mantuvo su cargo en el Dicyt hasta el 14 de mayo de este año, justo un año después de iniciado el sumario en su contra.

Juan Manuel Zolezzi, rector de la Usach, enfrentará enfrentará este viernes una nueva elección, en la que buscará ya su cuarta gestión consecutiva a la cabeza de la casa de estudios. Este miércoles, las estudiantes se tomaron la Facultad de Psicología en reclamo a la demora de resultados del sumario contra Vera. Realizaron una protesta frente rectoría, reclamando por la expulsión de Vera, quien pese a dejar las clases, realiza sus investigaciones en el mismo edificio donde se perpetraron los abusos.

Consultado por este medio, el rector aseguró no conocer los resultados del sumario, pero que de acreditarse la existencia de delitos, la universidad se hará parte de las causas judiciales en contra del académico. Además, negó que Vera tuviese alguna participación en su campaña de reelección y que su asistencia al lanzamiento de su campaña -donde se le ve en una foto con el programa en mano- fue por iniciativa personal del académico y no de Zolezzi.

Pablo Vera, en tanto, se limitó a responder que las denuncias son materia del sumario administrativo y que todas son falsas.

* Todos los nombres de las denunciantes, salvo Romina Podestá, fueron cambiados para protección de su identidad.