El fiscal regional metropolitano oriente, Manuel Guerra, habló luego de sacar el delito de cohecho a Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, dueños de Penta, y a Pablo Wagner, ex subsecretario de Minería.

En entrevista con el diario La Tercera, dijo que “la debilidad de este caso, que siempre estuvo presente en la interna del Ministerio Público, era el tema de los actos propios del cargo que se exigen en el cohecho”.

Además Guerra explicó que “las conductas que Wagner había realizado era complejo clasificarlas dentro de actos propios del cargo de subsecretario de Minería. Y, lamentablemente, en Chile no está penado lo que se llama cohecho por la función”.

A juicio del fiscal “teníamos claro que tendría costos y que sería impopular, porque, sin lugar a dudas, cuesta que la ciudadanía entienda que en un caso en que se habían formalizado estos hechos y se había señalado que eran particularmente graves, en definitiva no se continúe la persecución del delito funcionario”.

Guerra continuó asegurando que “la sanción del cohecho, lamentablemente, tiene más que ver con un estigma social que con una sanción penal elevada. Pero tenemos que tomar una definición de cara a un juicio oral y hacerlo seriamente, sin endosarle la responsabilidad al poder judicial”.

En ese sentido también dijo que “no está en mi proyecto ser fiscal nacional. Lo digo de frentón. Tengo conciencia de que no soy una persona que probablemente reúna el consenso que requiera la nominación de ese cargo”. Esa respuesta, ante las acusaciones de diversos sectores que señalaron que la decisión fue motivada por una posible postulación de Guerra para ser fiscal nacional.

Finalmente concluyó que “si hubiese sido por congraciarse, acusemos a todos, vamos a juicio oral, seamos, populares, que nos aplaudan en Twitter, que nos digan muchos links que estamos muy bien, pero la verdad es que ese no es el objetivo mío. No pretendo ser fiscal nacional, no pretendo congraciarme con ningún sector político”.