La selección con mayor porcentaje de inmigrantes es la de Francia. El 78,3% de los jugadores galos que hoy se juegan la posibilidad de llegar a la final de Rusia 2018 tienen sangre inmigrante. Un dato tan sorprendente como engañador y que esconde un debate mucho mayor, que excede las puertas del camarin y tiene como protagonista a Didier Deschamps, el DT de la Selección que hoy se enfrenta a Bélgica por la primera semifinal del mundial.

El técnico, que como jugador ganó la Copa del Mundo en 1998 al lado de Zinedine Zidane, Lilian Thuram, Patrick Vieira y David Trezeguet, entre otros, tiene un largo historial de polémicas desde que llegó el 2012 al banquillo de Les Bleus y todas tiene como común denominador: el nacionalismo y la inmigración.

Todo comenzó a calentarse el 2016, cuando el ariete Karim Benzema dejó de aparecer en la nómina de la Selección francesa pese a ser titular en el Real Madrid, donde le ganó el puesto con goles a toda la competencia que le ha puesto el club. Un día, Deschamps salió de su casa y  encontró que las paredes estaban rayadas con mensajes anti racistas ya que el medio deportivo culpaba a que la descendencia argelina del delantero era la culpable de su marginación. Pero la situación es más compleja.

Benzema, fuera

La parte nacionalista de la afición de la Selección perdía que Benzema no volviera a ser convocado por no cantar La Marsellesa, críticas que fueron escuchadas y generaron tensión entre el plantel y el técnico, quien tiene un pasado de declaraciones que van en una línea muy conservadora. Por ejemplo, luego de la victoria en la Copa del Mundo que ellos organizaron, el Partido Nacionalista y el mismo Jean-Marie Le Pen criticaron a las estrellas por no cantar el himno nacional y a los jugadores de ascendencia extranjera que expresaban estar en contra las políticas antiinmigratorias. Ante todo esto, Deschamps siempre mantuvo silencio.

Mientras tanto, regresando a 2016, Benzema tampoco tenía todo el apoyo del equipo, ya que se vio involucrado en un escándalo de chantaje con su compañero de profesión Mathieu Valbuena, a quien extorsionaron con una millonaria suma de dinero para que no se publicara una supuesta grabación de él con su pareja teniendo sexo. Fue el mismo Valbuena quien dijo que el delantero merengue estaba metido, aunque aún no se aclara exactamente cómo.

Todo esto terminó en que fuera separado de la Selección, aunque no se descarta que esta polémica fuera la excusa perfecta a Deschamps para por fin marginarlo por sus orígenes. Todo esto podría ser mera especulación, pero no es el único caso, ya que Samir Nasri y Hatem Ben Arfa son otros dos jugadores que estaban pasando por un gran rendimiento en sus clubes cuando dejaron de aparecer en la nómina. Y de nuevo, el primero de ascendencia argelina y el segundo tunecina. Ante esto, Benzema fue tajante y señaló que el DT “se ha plegado a la presión de una parte racista de Francia”. Misma línea en que está el ex Arsenal y ex Manchester City: “está claro. Yo también lo he vivido. Ben Arfa también. Importan los orígenes. No todo es valor deportivo, no es posible”.

Los otros colores de Les Bleus

Sin embargo, en la relación entre inmigrantes y franceses al interior de la Selección sigue siendo favorable para los con sangre o descendencia extranjera, ya que tres cuartos del equipo tiene familia proveniente de países diferentes a Francia. Incluso, Paul Pogba, quien profesa el Islam, igual que Benzema, dice que no ha tenido ningún problema ni con Deschamps ni el resto del plantel.

Uno que tampoco se calló fue Eric Cantoná. Cuando se marginó a Karim previo a la Eurocopa 2016, lo describió tajantemente así: “Didier es más francés que los mismos franceses”, en relación a su reconocido nacionalismo, y “Deschamps tiene un nombre muy francés. En su familia nadie se ha mezclado con nadie”.

Ninguno volvió a ser convocado y por supuesto no están en Rusia 2018. Ahora, todos los seleccionados, incluidos los que tienen raíces extranjeras, cantan con el himno nacional con una mano en el pecho.

Francia y Bélgica son las selecciones con mayor porcentaje de extranjeros en sus filas de los cuatro semifinalistas: Los dirigidos por el español Roberto Martínez ostentan el 47,8%, posicionándose en el segundo lugar solo bajo Francia.