“Canto, qué mal me sales cuando tengo que cantar espanto”, escribió Víctor Jara durante su detención en el entonces denominado Estadio Chile, un recinto deportivo inaugurado en 1969, cuya construcción es obra del arquitecto Mario Recordón, en colaboración con Jorge Patiño.

En sus día de gloria, el estadio vio brillar al cantautor que más tarde sería asesinado en el mismo espacio, durante los primeros días de la dictadura militar. Entonando “Plegara para un labrador”, Jara logró el primer lugar del Festival de la Nueva Canción Chilena, canción que interpretó junto a Quilapayún ante una multitud emocionada.

Tras su uso como centro de detención, exterminio y torturas, el lugar logró acoger potentes espectáculos musicales durante los 90, con artistas de la talla de Lou Reed, Charly García, Silvio Rodríguez y Los Prisioneros. Sin embargo, todo se acabó con un cambio al plano regulador de Santiago, que puso restricciones a su uso y lo dejó prácticamente relegado al lugar de un albergue de invierno. 

Desde entonces, la Fundación Víctor Jara emprendió una lucha contra el olvido y la negación de la historia: buscan recuperarlo para la comunidad, como un espacio para el reencuentro social y artístico. También defienden su lugar en la memoria de todos y todas las que cayeron ahí por soñar con un país más justo y, sobre todo, para un nunca más.

“Ha sido una constante en relación a Víctor. Le pusieron el nombre, pero no soportando que tuviera su nombre, lo dejaron relegado, botado, olvidado, clausurado”, sostuvo Amanda Jara, en un reportaje de El Desconcierto que describe la pelea por revivir el mítico recinto.

Estas son algunas imágenes del primer centro deportivo techado del país: