Desde decirle a Mariano Rajoy que es un mentiroso, hasta contestar duras críticas y comentarios en redes sociales, la periodista y escritora española Cristina Fallarás se atreve a alzar la voz y llamar las cosas por su nombre. No titubea ni un segundo, sobre todo si se trata de defender los derechos de las mujeres. Lo hace desde sus redes personales como Facebook y Twitter, desde donde impulsó #cuéntalo como respuesta a la escandalosa sentencia en el caso “La Manada” y que recogió relatos de mujeres víctimas de abuso en todo el mundo.

También lo ha hecho desde la dirección y redacción de medios como El Mundo, Telecinco, Antena 3, ADN, Cadena Ser y Diario 16. Autora de seis libros -uno de ellos la convirtió en la primera mujer en ganar la distinción “Hammett”- Cristina Fallarás no descansa. La semana pasada lanzó la novela “Honrarás a tu padre y a tu madre”  y asumió como consejera de RTVE. Una mujer que se levanta como referente feminista hispanoamericano.

– Es conocido tu compromiso en la defensa de derechos de la mujer ¿Qué te motivó específicamente a lanzar #cuéntalo?

La evidencia de que los medios de comunicación y las instituciones en general habían hurtado a las mujeres el espacio en el que narrar las agresiones sufridas.

– ¿Cuánto enciende la llama del movimiento feminista el caso “La Manada”?

El caso de La manada viene a poner en evidencia algo que era un clamor, pero que no se había convertido en “popular”. La cuestión es que hubo dos detonantes: El caso, primero; y después la sentencia en la que se considera que no hubo agresión, y en la que además uno de los jueces afirma considerar “jolgorio” lo que allí se produjo.

– ¿Cómo evalúas el comportamiento de los medios, la cobertura del caso?

Sin los medios, el caso no habría trascendido. Como siempre, hubo buitres. Sin embargo, coincidió con una tremenda movilización de las periodistas, las mujeres profesionales en los medios, a favor de las movilizaciones del 8 de marzo (día de la mujer). Fue la primera vez y eso lo cambió todo.

– Estuviste a cargo de medios muy grandes, como El Mundo y otros. ¿Cómo fue tu experiencia en la conquista de espacios para la defensa de derechos de la mujer, al interior de medios masivos y tradicionales, cuando esto no era un tema del que se hablaba entonces?

Mira, en 1999 yo era jefa de redacción de El Mundo en Cataluña. Una noche, a las 2 de la madrugada, recibí un SMS. Procedía de un alto cargo del Gobierno catalán, y por eso pensé que se trataba de un asunto urgente. ¿Cómo si no un dirigente político iba a escribir a una jefa de redacción en plena noche? Cuando lo abrí, allí estaba la foto de su pene. Mi conquista de “espacios de defensa” ha sido a bocados y despidos. Nada nuevo.

– ¿Cómo has visto el movimiento feminista que hoy se levanta en Chile y Argentina?

Con grandísima alegría. Alegría al comprobar que el feminismo ha creado un movimiento que es internacional y solidario. Ya querrían todos los partidos políticos, todos y cada uno de ellos, poder decir lo mismo.

– ¿Qué importancia le otorgas a la lucha por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo (aborto principalmente), en esto que han llamado el “destape” o “la ola” feminista?

¿Importancia? No se trata de importancia. Es esencia. Somos eso, somos nuestro propio cuerpo, y por tanto somos lucha por decidir. No “llevamos a cabo” una lucha. “Somos” esa lucha. No “tenemos derecho a decidir”. “Somos” esa decisión. Yo aborto, y si no me lo permiten, desobedezco; y si no se lo permiten a mis conciudadanas, creo redes de desobediencia y atención sanitaria. No sé qué son el “destape” ni la “ola”, sé lo que soy yo: Un cuerpo autónomo, libre, soberano y único. El problema es que solo por eso, por ese sencillísimo hecho llamado mi cuerpo, porque mi cuerpo –mis genitales y mis tetas– es diferente del cuerpo de un macho, es susceptible de ser vulnerado, violentado, agredido, roto. Solo por ser este cuerpo y no otro.

– A partir de tu experiencia en defensa de derechos de la mujer. ¿Cuántas de las respuestas buscadas (igualdad de derechos, educación no sexista, etc), deben venir de la política y cuántas deben ser levantadas desde la sociedad civil?

En lo referente a los derechos de las mujeres, nada vendrá de la política que no se imponga ferozmente desde la lucha civil. Mira, cuando eché a rodar el hashtag #cuéntalo, cientos de miles de mujeres narraron las agresiones sexuales sufridas, y lo hicieron ¡en menos de una semana! Eso quiere decir que no es que las escondieran, no es que las ignoraran, sencillamente nadie les había prestado ni el lugar ni la atención. Y cuando lo tuvieron, hicieron público –¡público! – aquello que no habían denunciado ante policía ni jueces ni medios de comunicación. Eso evidencia con una sencillez pasmosa el desprecio político e institucional hacia la violencia contra las mujeres.