Durante la madrugada de este jueves un bus escolar que transportaba niños en la ciudad Saada, al noroeste de Yemen, sufrió un bombardeo aéreo. El hecho ha provocado decenas de personas muertas y heridas, sobre todo niños y niñas, con al menos 41 víctimas fatales y 61 heridos.

Según la televisión yemení, se trata de un ataque aéreo proveniente de la coalición liderada por Arabia Saudí que opera en Yemen, en apoyo al Gobierno. El conflicto escala, ya que el jueves pasado murieron 55 civiles y 170 resultaron heridos debido a los ataques en Hodeida.

Actualmente, la ciudad está controlada por los hutíes, quienes también apuntaron a la coalición como responsable de los ataques. El bombardeo ocurrió pocas horas después de que se concretara un ataque con un misil balístico lanzado desde el Yemen contra la ciudad saudí de Yazán. Tras el ataque, murió un hombre yemení residente en Arabia Saudí y otras 11 personas resultaron heridas.

Desde 2015, la coalición árabe apoya al gobierno del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, quien se enfrenta a los rebeldes hutíes -respaldados por Irán-, que controlan la capital del país.

En tanto, la coalición encabezada por Arabia Saudí, que busca devolver al poder al gobierno yemení que es reconocido internacionalmente, aseguró que el ataque de hoy constituye una “acción legítima”.

“El ataque de hoy en Saada fue una operación militar legítima, y fue llevada a cabo de acuerdo con la ley humanitaria internacional”, señaló la coalición, según indicó la agencia SPA.

Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja señaló en Twitter que un hospital debió recibir decenas de muertos y heridos, “la mayoría menores de 10 años” y agregaron que “de acuerdo con el derecho internacional humanitario, los civiles deben estar protegidos durante los conflictos“.

La guerra en Yemen ya suma tres años y ha causado la muerte de más de diez mil personas, desde la intervención de la coalición. También se registran daños a la infraestructura y la parálisis del sistema de salud del país. A juicio de la ONU, se trata de la “peor crisis humanitaria en el mundo”.