Mauricio Rojas conoció a Sebastián Piñera en 2013. Desde Suecia, donde fue diputado por el Partido Liberal, miraba con atención la llegada de la derecha al gobierno en Chile, su país natal.

Rojas fue militante del MIR en su juventud. En octubre de 1973, tras el golpe de Estado, partió rumbo a Mendoza en bus. En enero de 1974 llegó a Suecia, donde se radicó y alejó definitivamente del socialismo de su juventud.

Doctor en Historia Económica de la Universidad de Lund, tiene más de una veintena de libros en materias como historia económica, el estado de bienestar sueco y filosofía política.

En 2013, interesado por el primer gobierno de Piñera, entrevistó al presidente durante siete horas. La conversación quedó reflejada en un libro titulado “Conversando con Sebastián Piñera”.

Dos años después publicó “Diálogo de Conversos”, una conversación con el actual ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Ampuero. “El libro narra el por qué Roberto y yo fuimos parte de la destrucción de la democracia en Chile y espero que alguien (…) pueda hacer una autocrítica honesta y decir ‘nosotros fuimos un elemento muy importante en la destrucción de la democracia en Chile’”, dijo Rojas hace unos meses en entrevista con El Líbero.

A Piñera le gustó su estilo y se lo llevó a La Moneda como director de Contenidos y Estrategia de Presidencia. Es decir, a cargo de la elaboración de los discursos del presidente.

Rojas es director de la Academia Liberal de la Fundación para el Progreso, el organismo financiado por Nicolás Ibañez y donde participa Axel Kaiser.

En una columna de noviembre de 2017, justo después de la primera vuelta presidencial, analizó los comicios en una columna donde asegura que “el país no es mayoritariamente de derecha ni de izquierda, sino de centro  o indiferente a la cuestión política. Se trata de una gran mayoría desideologizada, ecléctica y pragmática, que quiere un poco de allá y un poco de acá, un mix de tradición y modernidad, Estado y mercado, continuidad y cambio”.