Este sábado 11 de agosto, los relojes en Chile (excepto en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena) deberán adelantarse 60 minutos, lo que dará inicio al horario verano. Puede parecer menor, pero se trata de un ajuste que es capaz de generar diversos efectos en las personas, tales como problemas de concentración, irritabilidad, somnolencia, mal humor y dificultad para conciliar el sueño en el horario habitual.

El doctor Ignacio Gutiérrez, neurólogo de Nueva Clínica Cordillera, comenta que este tipo de cambios tienen efectos negativos en las personas. “Desde el punto de vista clínico, plantea un nuevo orden del reloj biológico, lo que provoca que las personas tengan ciertas dificultades para iniciar actividades, o bien, presentar problemas de concentración e irritabilidad producto de la falta de sueño y el cambio de rutina a la que estaban familiarizados”.

Si bien el especialista asegura que el proceso de adaptación no perdura más allá de 7 días, hay ciertos pacientes que presentan mayor dificultad frente a estos cambios. “En el caso de las personas con trastornos de sueño es distinto, ya que asumir estos cambios bruscos, detonan directamente en su estado de ánimo y capacidad de reacción frente a las actividades que están acostumbrados a realizar”, indicó.

Para Gutiérrez, la clave para enfrentar este cambio en el reloj es la “preparación” para sentir en menor medida el impacto que esta podría generar. En este sentido, algunos simples consejos son:

  • Iniciar el sueño al menos 20 ó 30 minutos antes de los habituales.
  • 2 ó 3 días previos al cambio de horario, mantener una higiene del sueño adecuado, esto quiere decir; evitar el uso de dispositivos electrónicos, tablets y celulares previo a dormir.
  • Evitar comidas voluminosas, además de bebidas energéticas y/o estimulantes como el café 4 horas antes de dormir.
  • Evitar fumar previo a iniciar el sueño.
  • Evitar la televisión o cualquier otra forma de distracción que impida el ambiente para iniciar el sueño.
  • En lo posible, evitar las actividades físicas a última hora del día. Los primeros días después del cambio de horario son vitales.

En 2015, una modificación legal suprimió el horario de invierno en todo el país y dejó el horario verano permanente. No obstante, la medida generó una serie de críticas de los habitantes de las zona austral y también de expertos, tras lo cual el Ejecutivo decidió el 2016 retomar el horario invierno.

A la fecha si bien hay variadas opiniones con respecto a este tema, para Gutiérrez, más allá de cual será el horario elegido, “lo importante es mantener estable un solo horario, y evitar estos constantes cambios que pueden generar trastornos en la vida cotidiana de las personas”.