Este jueves inició en Brasil la campaña electoral para los comicios del 7 de octubre. Siete de los trece candidatos participaron en un encuentro en Sao Paulo -el mayor colegio electoral del país- organizado por el Grupo Mujeres de Brasil, en el que ellas reclamaron una mayor inclusión de la mujer en los espacios de liderazgo.

Brasil ocupa el puesto 154 de los 193 países que conforman el ranking de la Unión Interparlamentaria de naciones con presencia femenina en política. Las brasileñas se sienten alejadas de la política y una de las razones podría ser la falta de representación en los espacio de poder. A escala nacional, las mujeres suman poco más del 10% de la Cámara de los Diputados, en la local, hay una concejal por cada siete hombres. La única mujer que ha presidido Brasil, Dilma Rousseff, fue sometida a un impeachment político y apartada de su cargo por parte de sus opositores en 2016.

La presidencia la pelearán solo dos mujeres: la ecologista Marina Silva, y Vera Lúcia, del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado, más vinculada a la causa negra. Sin embargo, ninguna de las dos tienen posibilidades reales de ganar. En un escenario sin Luiz Inácio Lula da Silva, preso en Curitiba, es Bolsonaro quien encabeza las encuestas. Eso sí, la sigue Silva a cuatro puntos de distancia (13%).

En estos comicios, los puestos para las mujeres quedaron reservados, en su mayoría, en el segundo plano: las Vicepresidencias. Cinco de los 13 aspirantes anunciaron a mujeres vicepresidentas en sus listas. Jair Bolsonaro, candidato de la ultraderecha, lo intentó pero fue rechazado por su elegida y acabó nombrando a un hombre. De hecho, en un debate de candidatos la semana pasada, Bolsonaro soltó una de sus polémicas y machistas sentencias, pero nadie le hizo ningún escándalo: “A las mujeres les va mejor que a nosotros ahora, dentro de nada vamos a querer su salario”, dijo.

Más de la mitad del electorado

Un 52,5% del electorado brasileño son mujeres. Ellas representan 77,3 millones del total de los 147 con derecho a voto. Sin embargo, según la última encuesta de Datafolha, el 41% de ellas llega a la campaña sin un candidato favorito o, al menos, que las represente: el 33% piensa votar en blanco y el 8% aún no ha decidido a quién apoyar.

Parece que ninguno de los 13 aspirantes a presidir el primer país suramericano ha podido convencer al grupo demográfico más poderoso. Según informa El País, las cifras son inéditas en los 30 años de democracia brasileña. En las elecciones de 2014, dos meses de la votación, un 16% de mujeres no había decidido el voto y a otro 18% no le había convencido ninguna candidatura a estas alturas.

Es difícil proponer mejoras para las mujeres cuando mientras las cifras de los femicidios en el país suramericano no paran de crecer, el problema apenas aparece en los programas de los candidatos. Brasil sufrió 63.880 homicidios en 2017, unos 7 por hora, y 60.018 violaciones: prácticamente un 9% más que el año pasado.