Se activó la Memoria y no fue con el juego parlamentario. El gobierno empresarial del Presidente Piñera retrocedió ante la energía movilizadora y crítica desplegada por un vasto movimiento social y político-cultural de defensa de la Memoria, la nuestra. Fue así como éste, casi espontáneo, reveló cuál es el camino a seguir para impedir que el bulldozer neoliberal siga haciendo su trabajo de zapa de la sociedad chilena. Es el proyecto neoliberal a ultranza aplicado desde el mismo Estado.

Con ese fin el Presidente y sus consejeros han designado como ministros y subsecretarios, y persistirán en ello, a individuos cortados con la misma tijera. Como si atacar la Memoria nuestra en Derechos Humanos buscara imponer el presentismo banal y al mismo tiempo borrar por magia el siniestro pasado de actos, declaraciones y escritos de cada personero hoy en el Gobierno. Para eso controlan un poderoso dispositivo mediático.

El caso de la nominación de Luis Castillo a la Subsecretaría de Redes Asistenciales, acusado de ocultar la autopsia del expresidente Eduardo Frei Montalva, muestra que el Presidente de la República sólo es fiel a los intereses de la oligarquía. A Piñera no le interesa cultivar viejos contubernios con la elite de la DC, pese a los servicios rendidos por ésta a la estabilidad del esquema neoliberal. “Hay que ir rápido, nada indica que estaremos 8 años con las riendas del Estado”, deben cuchichear en “Palacio” los estrategas de la UDI y RN.

Descartemos entonces la posibilidad de otro “error involuntario”.

Nadie puede llamarse a engaño —salvo los periodistas ilusos que siguen hablando de falta de “control de la agenda” o de desprolijidad— ya que el Gobierno de Piñera en su totalidad, y el Presidente mismo, eran y son absolutamente conscientes de los efectos de sus decisiones. No son “malas” (no es cuestión de “moral”, al contrario de lo que afirman los mismos opinólogos), pues llevan la marca de la lógica del poder neoliberal: borrar la Memoria, hacer caso omiso de los derechos sociales, aplanarle la ruta a la agenda empresarial, aniquilar la capacidad de resistencia y transformación social, imponer la docilidad individual y el conformismo, agredir las consciencias instalando un clima de permisividad y de olvido que la Concertación-NM misma dibujó.

Mauricio Rojas creó demasiada turbulencia y destiló demasiado veneno en su proyecto personal con el fin de hacerse aceptar por la oligarquía empresarial como ideólogo neoliberal con pedigree, como para haber desconocido los efectos de su nominación.

Repitámoslo: la oligarquía dominante quiere deformar el pasado, borrar el carácter emancipador de las luchas y aplastar el presente. Imponiendo por fuerza el horizonte neoliberal. Es evidente.

Eso sí. No se esperaban tan clara respuesta popular. Lo que es una prueba de que la entereza individual de muchos chilenos se fortalece al percibir un movimiento de opiniones que no ceja con el paso del tiempo y se transmite a las nuevas generaciones. Y los neoliberales son brutos que no entienden las susceptibilidades racionales ni subjetivas. Es la lógica de los que siguen creyéndose vencedores y no logran captar el movimiento de la historia —más rico y lleno de matices— de los ayer vencidos, y que en el presente da fuerzas morales y voluntad política.

Todos los ministros y subsecretarios incompetentes y políticamente marcados de ultraderecha ha sido nombrados con pleno conocimiento de causa. Rojas y Varela han sido los más groseros de la primera camada piñerista. Seguido por Santelices y por el pije neoliberal Valente de economía (cuyo inconsciente lo traiciona), dispuesto también, junto con sus colegas oligarcas Larraín y Monckeberg a apretar el pedal del acelerador neoliberal a fondo. Estos tres últimos ya han avanzado en sus planes, al imponer un salario mínimo de 286 mil pesos con la ayuda de la DC y del ex PPD José Auth, ante la vista y paciencia impotente del movimiento sindical que exige 420 mil pesos (*). Por el momento Moreno sigue lanzando juegos artificiales en territorio ancestral mapuche. Y Fontaine del MOP promete empleos … con esos salarios …

Si movimientos sociales hay, con gran potencial de actividad, ¿no habría que pasar a un grado superior o cualitativo de articulación de demandas y luchas para que se instalen aún más en las conciencias? Si las sensibilidades de izquierdas y democráticas dan muestras de saber responder movilizándose, el paso superior en la consciencia debería ser articular luchas y demandas y proyectarlas en el escenario nacional en forma de puntos programáticos.

(*) El entreguismo de la CUT liderada por el PC, DC y PS no puede ser mayor. Ya, cuando eran gobierno con Bachelet no quisieron movilizar a los trabajadores para obtener conquistas y así no hacerle olitas a la Nueva Mayoría. Hoy desgarran vestiduras contra los neoliberales de Piñera en un espectáculo que linda en lo grotesco.


Profesor (R) del Departamento de Filosofía del Collège de Limoilou, Québec, Canadá, B.A en Philosophie, M.A. en Communication publique, Université Laval, Québec, Canadá