El sacerdote Mariano Puga, conocido popularmente como “el cura obrero”, quien acompañó los últimos momentos y dio el sacramento de la extremaunción a Andrés Aylwin, fallecido este mañana tras sufrir un empeoramiento de su estado de salud.

Puga, que tiene una agenda muy ocupada para compartir con las comunidades con las que trabaja, no quiere hablar con la prensa porque dice que tienen que hablar otros sacerdotes y que los “curas obreros” ya murieron todos. Sin embargo, relata que viajará mañana a Santiago para participar en la misa que se realizará en la Iglesia de San Ignacio y los funerales que tendrán lugar en el Cementerio General para despedir al ex diputado DC. “Él [Andrés Aylwin] me pidió a mí, muriéndose: ‘Quiero que usted sea el que predique'”, explica a El Desconcierto. Por eso, decidió que, durante la ceremonia de mañana, expondrá una prédica del evangelio, pero no una de su propia cosecha.

Sobre el rol del político viñamarino destacó que “quería hablar a los pobladores de la Legua de Jesús y la justicia social” y que fue un senador de la República que tuvieron preso “por ser consecuente con el Evangelio, el hombre que tuvo los derechos de la gente antes que los problemas internos de su partido”. Y sentenció: “Él fue un profeta de la justicia social en Chile”.

Puga recordó que escuchó hablar de Aylwin desde cuando estaba en la Pastoral Universitaria de Santiago, en los años 60, un espacio que -dice- quería formar libres cristianos. “Ahí teníamos diálogo tanto con los partidos de derecha como de izquierda. Y él, junto con otros, era quien dialogaba en nuestros encuentros”, rememoró. “Representó a todas las corrientes renovadoras del mundo cristiano con responsabilidades sociales y políticas”, agregó.

Finalmente, enfatizó su rol durante el golpe: “Nos conocimos defendiendo los derechos humanos de los excluidos, torturados y desaparecidos”, contó. Puga trabajó como párroco en Pudahuel y Villa Francia antes de ser detenido en 1974 y llevado a Villa Grimaldi.

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