Venezuela es el cuarto país con más solicitudes nuevas de asilo, sólo por detrás de Siria, Irak y Afganistán. Así lo registró Naciones Unidas, que también reveló que 2,3 millones de personas han emigrado de este hasta junio debido a la crisis social, política y económica que enfrenta.

Los efectos de las migraciones han impactado también a Chile. Según un balance del Policía de Investigaciones, entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2018 han ingresado a territorio nacional 147.429 venezolanos. En todo 2017 fueron 177.347 personas de ese país las que entraron a Chile. Nuestro país sería el cuarto destino elegido por los venezolanos en Sudamérica, después de Colombia, Ecuador y Perú.

El gobierno de Sebastián Piñera instaló, desde el 16 de abril, una Visa de Responsabilidad Democrática para venezolanos que fue impuslada “tomando en consideración la grave crisis democrática por la que actualmente atraviesa Venezuela”. Desde su inicio, la visa ha sido solicitada por 64.932 venezolanos, siendo otorgada a 9.626. No obstante, hay 42 mil aún en trámite.

En las últimas semanas, se han empezado a escuchar críticas de muchos venezolanos que denunciaron un trato discriminatorio y despectivo en los países donde han encontrado refugio. Uno de los casos más visibles estalló en Brasil, en el estado fronterizo de Roraima, donde manifestantes brasileños expulsaran a cientos de venezolanos y quemaran su campamento improvisado tras un presunto robo.

Por otra parte, en Ecuador, entró en vigencia la obligatoriedad del pasaporte para ciudadanos de Venezuela, para frenar el ingreso de éstos al país. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, durante este semestre Ecuador recibió cerca de 547.000 a través de la frontera con Colombia.

En Perú, el segundo país con mayor cantidad de venezolanos, también comenzó a regir la exigencia de pasaporte para los venezolanos. Alrededor de 400.000 llegaron el último año.