Ni los cuatro premios Oscar que tiene ni la amplia filmografía que ha caracterizado su carrera han podido rescatar al director Woody Allen del complejo escenario en el que quedó tras la irrupción del movimiento #MeToo, que reactivó la denuncia pública realizada por su hija, Dylan Farrow.

La hija adoptiva del cineasta y la actriz Mia Farrow reveló detalles de su experiencia en una entrevista con el programa “This Morning” de la CBS: “Me llevó a un pequeño ático. Me dijo que me tumbara sobre mi estómago y jugara con el tren de juguete de mi hermano. Entonces se sentó detrás y, mientras jugaba con el trencito, abusó de mí”, contó la joven.

En medio de este escenario, algunos actores y actrices de la industria han decidido apartarse de los proyectos del director. No serían los únicos: el cineasta tampoco cuenta con el apoyo de quienes financian a la industria. En este contexto, Allen decidió tomarse un descanso creativo, por primera vez en más de cuarenta años de trayectoria.

Desde 1977, el director de “Annie Hall”, “Medianoche en París” y “Manhattan” ha estrenado una película al año, un ritmo que ninguno de sus pares ha podido alcanzar. El último filme de Allen, “A Rainy Day in New York”, terminó sus grabaciones y será lanzada por Amazon antes de fin de año. Sin embargo, desde 2019, sus producciones quedarían desiertas.

Pese a que Woody Allen tiene contemplado estrenar una nueva película en 2020, aún no cuenta con el presupuesto necesario para concretar dicho proyecto. De hecho, pese a que “A Rainy Day” fue la segunda de cinco películas que el cineasta acordó filmar para Amazon, diversos medios dan por terminada la alianza.

“A Woody le encanta trabajar. Él nunca se toma vacaciones. Pero se tomará un tiempo libre este año hasta que pueda encontrar un patrocinador”, señaló una fuente a la publicación Page Six. Mientras, otro productor de Hollywood aseguró que el director es considerado “tóxico” en la industria y ya no tendría la posibilidad de convocar a las estrellas que le daban prestigio.

De hecho, actores y actrices como Greta Gerwig, Michael Caine y Ellen Page ya prometieron públicamente no volver a integrar ningún elenco del cineasta. Otras, como Rebeca Hall, Timotheeé Chamalet y Griffin Newman donaron a agrupaciones feministas el dinero recaudado bajo producciones con Allen. Otros apuntan a que los problemas para el cineasta comenzaron hace años, ya que sus películas no han logrado grandes recaudaciones en los últimos años.