Luego de que el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Hernán Larraín, solicitara  la renuncia de la hasta hoy directora de Gendarmería, Claudia Bendeck, será el actual subdirector operativo, el coronel Christian Alveal, quien tomará el relevo de la institución de forma interina.

Pero probablemente la noticia de que Alveal quedará al frente de Gendarmería no dejará contento al menos a parte de los oficiales que quedarán bajo su cargo.

En un oficio del pasado 5 de septiembre enviado por el presidente de la Asociación Nacional de Oficiales Profesionales de Gendarmería de Chile (Anopro), Leandro Tegler, dirigido al presidente Sebastián Piñera, al que ha tenido acceso El Desconcierto, el funcionario detalla diversas “situaciones irregulares” o problemáticas en las que el nuevo director de los gendarmes ha tenido responsabilidades a lo largo de su trayectoria.

Según recoge el documento, Alveal ejerció hasta hoy como subdirector operativo de Gendarmería. Antes fue jefe operativo titular de la cárcel de San Miguel y ostentaba su cargo en 2010, cuando se quemaron y murieron 81 reos, otros 16 resultaron heridos y se evacuaron a más de 200. “De más está contar lo que nos avergüenza como gendarmes, sobre lo acontecido en San Miguel, lo que no se hizo; el mal estado de los implementos de seguridad y el descontrol y las consecuencias morales hasta la fecha, siendo perjudicados oficiales de todo el país que nada tenían que ver con los hechos, con esos imperdonables descuidos que corresponden desde siempre al jefe operativo titular, mientras tanto el gremio del cual era líder dirigente y llamado a defender aquella injusticia, guardó silencio, allí una prueba de su concepto de ética”, sostiene Tegler en el oficio.

Alveal también fue jefe del C.P.F. de Santiago, “periodo en el que bajo su gestión se fugaron a lo menos siete reclusas“; ejerció como director regional del Bío Bío, “donde bajo su mandato se obligó a una mujer a dar a luz engrillada en la Clínica de la Mujer de Concepción. y el citado oficial se pronunció de manera contraria a lo descrito ante los medios de prensa, no teniéndose antecedente alguno de retractación por sus dichos”.

El nuevo director también estuvo al mando de la Escuela de Gendarmería, “donde durante su período se realizaron actos técnicamente reprochables, como la selección de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) bajo su consentimiento, para posteriormente ser profesor remunerado en esa casa de estudios, contando con asignación crítica que exige exclusividad en la función de Director de Escuela”. Tegler subraya que con la Escuela bajo su mando “se sorprendieron alumnos traficando estupefacientes al interior de la misma” y que era “su responsabilidad generar planificaciones para evitar este tipo de flagelos donde gente alejada de sus familias se ve incentivada por sus pares a caer en este tipo de vicios”. En este punto, se apunta la historia de uno de los funcionarios que se suicidó en 2016, “producto de una adicción a las drogas que había adquirido en 2015, mientras estaba en la Escuela institucional, donde se inició al consumo”. Tegler reprocha que “no se adoptaron medidas para evitar este tipo de situaciones”.

La Anopro también critica que mientras ha ejercido como subdirector operativo de Gendarmería, Alveal ordenó algunos cambios que provocaron “situaciones graves de connotación pública y daño de imagen institucional y que hoy son motivo de sumarios administrativos”. Así, detallan que removió a el subdirector de la Escuela de Gendarmería, el coronel don Juan Navarrete a Colina II y, a la vez, mandó al jefe de Colina II a Santiago Uno. Según el oficio, el resultado fueron “torturas a internos ubicados en módulos que no correspondían en Santiago Uno y fuga de presos en Colina II, ambas situaciones de riesgo y de connotación pública”. Fue por eso que, nuevamente, removió al coronel Navarrete a otra unidad penal. Sin embargo, los oficiales critican duramente que Alveal no asuma ninguna responsabilidad “por sus malas decisiones y sus consecuencias como cualquier funcionario debe asumirlas” y se preguntan si “seguirá trasladando oficiales y quebrando el mando con sus amiguismos”.

“La corrupción nos come en gendarmería de Chile”, afirma el oficio, en el que también se recuerda el caso, en 2015, de la subteniente Linda Cerpa, quien fue acosada laboral y sexualmente por un grupo de oficiales, quienes además se distribuían material pornográfico infantil. “Se obstruyó la investigación de todas las maneras posibles y en evidente daño y comisión de delitos se ha obrado por parte de Gendarmería de todas las maneras posibles para perjudicar a la denunciante y a los denunciantes”, señala.