En 2014 el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, compró WhatsApp a sus fundadores Jan Koum y Brian Acton por una suma de 19 mil millones de dólares, la mayor adquisición del rubro.

Esta semana, Acton se refirió por primera vez a la transacción en una entrevista realizada por Forbes. El empresario lamentó cómo se ha desarrollado todo hasta ahora y realizó una dura autocrítica: “¿Qué sucede cuando construyes algo increíble y luego lo vendes a alguien con planes muy diferentes para tu bebé? He vendido la privacidad de mis usuarios por un beneficio mayor”, sentenció, agregando que “tomé una decisión y un compromiso. Algo con lo que tengo que vivir cada día”.

El hecho más polémico de Facebook ocurrió este año, cuando se destapó el caso de Cambridge Analytica y la vulneración de cerca de 87 millones de cuentas en la red social, poco antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Acton dejó la empresa de Zuckerbeg en 2017 y su compañero Jan Koum lo siguió meses después. La misma decisión tomaron hace poco los creadores de Instagram, que también fue adquirida por Facebook en  2012 por mil millones de dólares, aunque sin entregar razones sobre su salida.

El cofundador de WhatsApp aseguró que dejó Facebook por diferencias irreconciliables: “Fue como, bueno, tú quieres hacer estas cosas que yo no quiero hacer. En ese caso es mejor que me salga de tu camino”, añadiendo que “así lo hice”. Uno de los problemas habría surgido a raíz de la monetización de WhatsApp, la plataforma de Mark Zuckerberg es reconocida por obtener el 98% de sus ganancias a través de la publicidad, algo que no le gustaba al cofundador de la aplicación de mensajería instantánea.

“La publicidad dirigida es lo que me hace infeliz”, explicó, asegurando que su lema es “no a los avisos, no a los juegos, no a los trucos”. Las dos principales compras del creador de Facebook tienen fuera a los cuatro responsables de su origen. En adelante, quienes diseñaron dichas plataformas no estarán para cambiar lo que no les guste.