Las estrictas reglas a las que se tienen que someter los y las miembros de la familia real de Inglaterra no dan espacio para errores. Y todo está planificado y calculado para que el peso de la tradición no pueda ser alterado. Es por eso cuando el menor desvío se hace presente llama inmediatamente la atención al mundo. Y eso fue justamente lo que pasó cuando Meghan Markle protagonizó su primer acto oficial en solitario.

La duquesa de Sussex llegó en un vehículo a la Royal Academy of Art en Londres y rompiendo toda norma que desestabiliza el protocolo de la monarquía británica, decidió que en vez de esperar a que alguien cerrara la puerta del auto por ella, prefirió hacerlo por sí misma.

Tal revuelo causó este simple acto para cualquier mortal es de lo más común que la corresponde del periódico The Sun, Emily Andrews, escribió de inmediato en su cuenta de Twitter: “Una princesa que todavía se toma el tiempo de cerrar la puerta de su auto. ¡Bien hecho, Meghan!”.

Ante esto, otros comentarios en la misma red social dejaron ver que esta sutileza pedestre no pasó desapercibida, y algunos británicos llenaron de elogios a la monarca, medios internacionales destacan frases, no sin algo de ironía, como “todo el mundo está enloqueciendo porque Meghan Markle cerró su propia puerta. Tiene brazos y puede hacerlo”.

“Es típicamente algo que la reina y Kate Middleton (la esposa del príncipe William) nunca harían en público”, publicó The Mirror, también sobre el episodio que se llevó varios titulares y notas en la prensa de Reino Unido.

“Habitualmente, los miembros de la familia real y los dirigentes tienen a alguien para abrir y cerrar las puertas de sus automóviles, por motivos de seguridad, no tiene nada que ver con un comportamiento de princesa. Meghan claramente cerró la puerta por reflejo”, explicó William Hanson, experto en etiqueta.

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