“Esta ley tiene como objeto regular, garantizar y promover los derechos de la mujer, del recién nacido y la familia o pareja, en el ámbito de la gestación, preparto, parto ,postparto y aborto, así como también en torno a su salud ginecológica y sexual”. Así parte el proyecto de ley de Parto Respetado que presentará este martes la diputada Claudia Mix (Poder Ciudadano) del Frente Ampliojunto con el Observatorio de la Violencia Obstétrica (OVO), la Corporación Humanas y la Coordinadora por los Derechos del Nacimiento.

La iniciativa, que se ha trabajado de la mano de una mesa de trabajo formada por las organizaciones de la salud, define la violencia obstétrica como y cita como “todo maltrato o agresión psicológica, física o sexual, omisión o negación injustificada que suceda durante la atención de la gestación, preparto, parto, postparto, aborto y en el marco de la atención de la salud sexual y reproductiva de la mujer”. En lo concreto, considera actos de violencia obstétrica “abandono, burlas, abusos, insultos, amenazas, malos tratos, coacción, violencia física o psicológica ejercida contra la mujer en torno a su atención de salud obstétrica o ginecológica” o la “insensibilidad al dolor” por parte de los equipos médicos.

También se considerará violencia obstétrica, según este proyecto, la “omisión o retraso en la atención ante una emergencia gineco-obstétrica”, “abuso o negación de la medicación”, “obligar a la mujer a parir en una posición que limite su movimiento, ser amarrada u otros”, “acelerar un parto de bajo riesgo”, los “métodos agresivos como maniobra de Kristeller, episiotomía de rutina”, “las barreras de acceso a la anticoncepción, esterilización quirúrgica voluntaria y entrega de anticoncepción de emergencia por razón de su edad, sexo, etnia, orientación sexual, número de hijos/as u otro motivo que no sea la expresa voluntad de la mujer” o “el retardo injustificado o la omisión de atención en el ámbito de la interrupción voluntaria del embarazo regulada en la ley 21.030, que regula la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales”, entre otras.

En el marco de cuatro principios básicos -de Dignidad en el Trato, de la Autonomía de la Mujer, de Privacidad y Confidencialidad
y de Multiculturalidad-, el proyecto también establece la implicación de las universidades, centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales para incorporar a sus mallas curriculares de la carreras del ámbito de la salud “una o más asignaturas que promuevan los derechos sexuales y reproductivos, la atención de salud con enfoque de género y derechos humanos, el conocimiento en prevención sobre violencia de género, salud mental perinatal y cuidados maternos respetuosos”.

Lee el proyecto de ley por un Parto Respetado acá:

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