La última etapa de su vida solía responder “se hace lo que se puede” a las preguntas sobre su salud. Y pasaba a otros asuntos que le interesaban realmente.

Alternó con la muerte desde muy joven y decidió vivir con pasión.

Víctor Pey a los 103 años de edad desmentía cotidianamente al poeta Joan Margarit en su afirmación de que “la vejez es que el futuro no existe”.

Encabezaba el diario digital Clarín siempre firme junto al pueblo. Luchaba por romper la falta de pluralidad de la prensa chilena. Frente a él se unieron los entorchados de Chacarillas y los del arcoiris. Antes, la dictadura eliminó a cañonazos al diario más leído de Chile.

Víctor Pey vivió el derrocamiento de dos gobiernos democráticos a manos de traidores uniformados. Combatió en la columna de Buenaventura Durruti. Trabajó en la fabricación de armas para la República. Estuvo internado en un campo de concentración en Francia.

Pablo Neruda le seleccionó junto a su familia para viajar en el Winnipeg a Chile en 1939.Años después Víctor Pey le protegió y ayudó a escapar de la represión. Una muestra de la cualidad que marcó su vida: integridad.

Como ingeniero desarrolló valiosas obras entre las que destaca la construcción del puerto de Arica. También fue un brillante profesor universitario.

Víctor Pey acompañó a Salvador Allende hasta el último dia y continuó reivindicandolo.

Contribuyó decisivamente a la detención del asesino de Carlos Prats y miles de chilenos.

Su ansia de justicia no se atenuó con el tiempo, la comodidad ni el dinero. Por eso mantuvo esa actitud combativa y un desprecio total por la razón de estado.

Sabía que ninguna acción miserable podía escudarse en una causa noble.

Jamás reconoció Dios ni aceptó amo.

¡Gracias por tu vida amado Víctor!