Wilson Romero es comerciante y conoció al suboficial Francisco Arzola en 2013. Su testimonio es uno más dentro de las tantas víctimas que acusan haber sido torturadas por el llamado “Nazi” de Estación Central.

Su apodo viene de su propia boca. “Me tiró al suelo, me puso un bastón en el pecho y se subió arriba mío y me estranguló. Después me puso de nuevo la pistola y me dijo ‘yo soy El Nazi, conchetumadre, arráncate de nuevo, porque ahora te voy a matar’. Y disparó, pero el revólver no tenía balas”, afirmó Wilson a The Clinic, que publica un amplio reportaje con el detalle del caso de apremios ilegítimos por el que Arzola es investigado por la Fiscalía.

Arzola (51 años) estuvo 31 años de servicio en Carabineros sin recibir ninguna sanción institucional. En su carrera pasó por varias ciudades, hasta que fue designado a la 21° Comisaría de Estación Central.

En mayo de 2017, la comerciante Cristina Cabezas presentó una querella en su contra, acusándolo de haberla torturado. “Él se decía así: ‘yo soy El Nazi, concha de tu madre’, porque así de vulgar es. Yo creo que le decían así por su actitud hacia la gente, el odio hacia el comerciante. Lacras, inservibles, así nos decía, siempre era humillar a la gente y tratarla horrible”, aseguró Cristina.

La comerciante relató cómo fue subida al carro policial y Artoza le dijo: “hasta acá llegaste, maraca conchetumadre, ándate pal’ fondo”. “Me tiró al asiento y empezó a ahorcarme, me tomó del pelo y me arrastró, me pegó combos. Todos en la cabeza. No sé cuánto habrá durado. Para mí fue una eternidad. Sólo paró porque afuera estaban tocando la puerta, que se abre sólo por dentro”, relató.

Giovanni Zúñiga, otro comerciante de la zona, llegó al lugar en ese momento. Cuenta que cuando cuestionó a Arzola por pegarle a Cristina, éste le ordenó al cabo Muñoz que lo detuviera e hiciera lo mismo con él.

El piquete ECO 21 era donde participaba Arzola. La división controlaba el comercio ambulante afuera de la Estación Central, en la Plaza Argentina, entre el barrio Meiggs y el persa San Borja.

Arzola, entrevistado por el medio, asegura que el apodo de “El Nazi” es por su tez clara, ojos azules y calvicie. “A conciencia mía, nada se hizo ilegal. Siempre ha sido una zona complicada, ¡pero ahora no es nada, po! Antes del 2012 era tierra de nadie”, aseguró.

“Yo respondo por lo que yo hacía y las cosas se han hecho bajo las normas legales vigentes. Todos tienen derecho a sentirse afectados por determinadas situaciones y a hacer la denuncia, pero eso no quiere decir que se haya hecho mal la pega. Se hizo lo mejor que se pudo hacer”, agregó.

“El Nazi” afirmó también afirmó que nunca ocupó “violencia desmedida” y descartó todas las denuncias en su contra. “Nunca me autodenominé El Nazi. Nunca se me ha pasado por la cabeza hacer daño a alguien que, por misión, me toca defender. Me sorprendió caer en prisión. Fueron los peores días de mi vida”, agregó.

“No me arrepiento de nada de lo que hice como carabinero. Lo que sí me cuestiono es el hecho de haber tomado muy a pecho lo que dicen las normativas cuando los altos mandos no predican de la misma forma, y a la hora de prestar apoyo al trabajo que uno hace, no están con uno”.

Arzola pasó cinco meses en prisión preventiva y hoy se mantiene con la medida cautelare de reclusión nocturna en su domicilio. Sigue siendo funcionario activo de Carabineros.