Marcelo Rojas, más conocido como Heather Kunst, creció en la comuna de Pudahuel en el seno de una familia tradicional. Siendo el menor de nueve hermanos comenta que siempre fue diferente y extravagante -esencia incomprendida por sus padres-. “Me crié ahí hasta los 18 años y después me fui yendo de la comuna porque en esa época era un poco rebelde. Digamos Punk-Glam, ¿cuál es la diferencia entre el Punk y el Glam? No usaba chaquetas de cuero con tachas ni mohicano, sino que era más de pintarme y hacerme el pelo escandalosamente de colores fucsia, amarillos, verdes, ¡todos los colores!, estamos hablando del año 83-84″.

Totalmente fuera de la norma y aún en periodo de dictadura, desde muy joven sufrió las consecuencias de vivir en una sociedad completamente estancada en lo cultural. Sin embargo -años más tarde-, eso por lo que todo el mundo la rechazaba, la convertiría en el primer artista del transformismo en llegar a los programas de televisión más importantes de finales de los 90.

Hoy, Heather no es una figura televisiva. Es sábado dos de junio de 2018 y voy hasta su departamento en el Barrio Brasil. Es hora de “once” y desde la cocina pregunta si prefiero té o café. Me cuenta que en la noche hizo un show cantando en un bar de Valparaíso, hasta eso de las cuatro de la mañana y que quedó agotada, “la gente me pedía y pedía canciones”. Mientras compartimos unos pasteles miro la escenografía en la que se envuelve la escena, grandes espejos, muchos discos y fotos. Me llama la atención un gran cuadro sobre mi cabeza, es Boy George (BG). Estaba sin duda en la casa de un artista.

Foto: Youtube.

Una puñalada en el cerebro

“Cuando yo tenía 13 años y no existía ningún referente de nada, no sabía de qué aferrarme. Yo tenía fuerza interior pero uno siempre necesita tener un referente, agarrase de algo y de pronto escuché “Karma Chameleon” de Boy George pero no sabía quién era. No fue hasta que lo pasaron en Magnetoscopio Musical – programa de los 80’s- que pude verlo. Y dije qué estupenda ella… y ahí explicaron que este es un cantante británico, que es un hombre y ahí fue como una puñalada en el cerebro, no podía creer que fuera hombre. Me expandió la mente, era un éxtasis”.

Así fue que comenzó andar de Boy George por la vida, tal era su admiración que decía: “Era como si el cassette me hablaba, me decía tú puedes hacer todo, tú puedes ser todo lo que quieras, yo me afirmé de él, fue mi alter ego”. Todo el mundo se le acercaba en las fiestas, todos querían verlo -vivió su fama de cierta manera- “demoraba dos horas en maquillarme y quedaba igual. Y viví su vida caracterizándome, era muy potente la reacción de la gente, porque él era muy famoso en esa época. Viví eso hasta los 23 años, fue siempre una fascinación”.

Nace una estrella

Su vida era bien particular, entonces no era extraño que hiciera “locuras”. En una fiesta con amigos le dio por hacer un show de Tina Turner –otra de sus cantantes favoritas- y para sorpresa de Heather sus amigos reaccionaron: “¡No…! tú tienes que hacer algo, te estás perdiendo. Tienes que hacer algo, te vamos a inscribir en el busca talentos del Fausto. – no estás loco, cómo se te ocurre- me obligaron, compraron peluca, el vestido y me llevaron engañado para el local ese día en el año 96. Y yapo no me quedó otra, me convencieron, me inscribí y gané”.

Heather fue la revelación, todo el mundo empezó a conocerla y su éxito le permitió recorrer todo el país. “Ahí me vio Omar Pacheco del Bunker y trabajé con el dos años, estando ahí me conoció Hernan Montero -dueño del Bokhara- y me ofreció ser la anfitriona y directora artística”. Sus espectáculos se hicieron tan famosos que comenzó a llegar la gente de la televisión. Así fue que la descubrió Jorge Pedreros, quien la invitó a ser parte del “Jappening con já” – sería solo el comienzo- “de ahí me llevaron a Sábados Gigantes, Venga Conmigo y de ahí pase al Vía X, Factor X y recorrí todos los canales. Fui la primera persona en llegar a la TV abierta haciendo un trabajo de transformismo y estuve sola diez años en TV, sin que nadie hiciera nada más. Y eso fue todo, súper voraginoso, súper rápido”.

La evolución de Heather

“Por el año 2001 viajé Buenos Aires y estaba el boom de las transexuales con la Florencia de la V, con una comedia que hicieron (Los Roldan) y ahí la conocí, nada de otro mundo realmente… era una persona simple que no tenía ningún talento, pero en Argentina había mucha tolerancia. Yo esperaba quedar ¡guau, qué talento! era una transexual no más que se hacía la loca, se reía, doblaba un tema. Nada de lo que se podría haber hecho acá en Santiago”. Luego de este viaje Heather decide someterse a una operación de implantes mamarios, lo que será determinante en su carrera como transformista.

¿Por qué elegiste este cambio, siempre quisiste ser mujer? “Cuando estaba en Buenos Aires dije: ¡Yapo! yo voy a llegar a Chile y voy hacer un cambio radical y me voy a poner pechugas y voy a dar ese paso, siempre soy como visionaria. Lo hice pero sin pensar que yo me sentía mujer, porque yo nunca me he sentido mujer, no era para eso”, recuerda.

“Quise marcar un antes y un después, una diferencia y como no lo pensé, no lo analicé, cometí uno de los errores más grandes porque me metí en un tremendo cacho. Primero, me abanderé con algo que era súper prejuicioso y de un submundo súper mal catalogado,que tenía muy mala fama. Segundo, que en rigor les pasé un arma a todos mis detractores y toda la gente que me quería destruir como artista para que basurearan todo mi trabajo. Empezaron todos a llenarse la boca”.

Persecución “TRANSgénica”

Las puertas para Heather comenzaban a cerrarse. Atrás quedaban los años en que era considerada para lo estelares más importantes de la televisión, giras por todo el país y un sitial que hasta ese minuto nadie le podía arrebatar dentro del ambiente gay.

“Si nadie me quiere contratar con la imagen que tengo, yo no voy a transar. Y por aquí-por allá, conocí en esas andanzas a travestis y transexuales: amiga, ven ponte conmigo en una calle y vas a ganarte la vida. ¡Ya po! qué me va hacer… Creo que habré durado unos cuatro años. Entonces ahí tomé la decisión y dije ¡no! yo mejor voy a ser una actriz porno, mejor voy a empezar hacer mis cosas, mis videos, voy a profesionalizarme en ese tema y lo hice así, lo que me permitió estudiar teatro, me pagué mi primera casa, pude hacer muchas cosas y pude tener solvencia económica”.

Si bien Heather perdió el protagonismo de antaño, en el último tiempo ha sido invitada y consideraba para algunos proyectos como “Arriba las Plumas” (2017), en tributo al también icono del transformismo chileno Francis Françoise. Y su último proyecto que tributó a Bowie se estrenó con total éxito el pasado 22 de junio en el Club Vita de Recoleta.

“Todo me es útil y trato de aportar a todo el mundo, porque creo que el respeto es fundamental para todos, entonces dentro de esa lógica me es muy útil y es político, porque finalmente todo lo que yo hago, toda la impronta y los espectáculos que hago tiene que ver con lo político, política sexual, por eso que mi sexualidad es la que prima”, cierra.