Los resultados de la elección en Brasil que dieron una abultada victoria al candidato ultraderechista Jair Bolsonaro. A menos de una semana de los comicios y en plena campaña por la segunda vuelta -en la que se enfrentará con Fernando Haddad (PT)- el gigante latinoamericano vive una ola de violencia que refleja el riesgo que corre su democracia.

En la última semana, más de 30 casos de violencia política de parte de adherentes a Bolsonaro en contra de mujeres, jóvenes, disidencia sexual, periodistas, trabajadores y animales se han registrado en distintas ciudades.

Según distintos medios locales, desde el día anterior a la elección a la fecha se han registrado amenazas, agresiones y asesinatos realizados por adherentes de Jair Bolsonaro a personas que han mostrado su rechazo al candidato fascista. Entre los más conocidos se encuentra el asesinato del maestro de capoeira, Moa Katende, de 12 puñaladas por haber revelado su voto a favor del candidato del Partido de Trabajadores, Fernando Haddad, el día después de la elección. A este suma el asesinato en Curitiba de un hombre gay con un golpe de machete en la cabeza por un adherente que gritó “¡Viva Bolsonaro!” tras haberlo matado.

También se han registrado agresiones en contra de mujeres, militantes y periodistas por parte de fanáticos de Bolsonaro los días después de la elección que lo colocó primero en las posibilidades de ser el próximo presidente brasileño. Entre las personas agredidas está la prima de Marielle Franco, la concejala de Río de Janeiro brutalmente asesinada en marzo pasado. Unos días antes de este ataque, unos simpatizantes de Bolsonaro, con camisetas y gritos a favor del candidato, destruyeron una placa en homenaje a la concejala asesinada.

El día después a las elecciones en Brasil, una mujer de 19 años fue interceptada por 3 hombres que al ver los parches en su mochila con la consigna #EleNao (“él no”) con la bandera LGBT, la humillaron agredieron y le grabaron una esvástica en sus costillas con una arma cortopunzante.

La violencia también ha alcanzado El mismo día, el periodista Guilherme Daldin denunció que fue atropellado por un auto mientras conversaba con sus amigos y se encontraba vistiendo una polera en apoyo al ex presidente Lula. Mientras pasaba esto, en la ciudad de Natal, una doctora le rompió una receta a un caballero de 72 años tras saber que había votado por Fernando Haddad, imposibilitandole de tener sus medicamentos.

Las publicaciones en redes sociales y medios brasileños son múltiples respecto a este tipo de ataques. Una ONG local aseguró que “cada día reciben decenas de llamadas” por estas agresiones.

El principal temor está en la comunidad LGBTI+, los mismos que reciben constante discriminación de parte del propio Bolsonaro. Antes de la primera vuelta, un grupo de jóvenes irrumpió en el metro de Sao Paulo cantando “Cuidado maricones que Bolsonaro los va a matar”.

En Rio de Janeiro, baños en locales de votaciones estaban rayados con consignas como “tortilleras van a morir”. El profesor Renato Zamora escribió en su Facebook el lunes que sus amigos LGBT tengan cuidado, después de enterarse que una alumna lesbiana fue lanzada por la vía del metro. Un publicista denunció a la policía a un conductor de Uber que lo amenazó de muerte después de saber que había votado Haddad y era homosexual.

La situación llegó a tal punto que la aplicación Grindr comenzó a advertir a sus usuarios brasileños que se estaba viviendo una ola de ataques a homosexuales.

Ayer le preguntaron al propio Jair Messias Bolsonaro por las acciones de seguidores. El candidato se defendió asegurando que “a mi también me atacaron”, en referencia al día en que fue apuñalado. “Lamento lo ocurrido y pido a la gente que no haga este tipo de cosas, pero yo no puedo controlar a los millones de brasileños que me apoyan”, agregó.