Me encontraba en la esquina de la Plaza de Ñuñoa cuando veo a lo lejos a un hombre vestido de negro que se acerca. Ahí me di cuenta que era André Ubilla, otrora actor de Amango que encarnaba el papel de Renato Chamorro, y que ahora volvió a Chile después de un paso por Berlín donde siguió cultivando sus pasiones: la música, el teatro y la poesía.

Ubilla volvió a Chile con el objetivo de lanzar su primer disco solista llamado “Derecho a Progresar” que ya cuenta con su primer single llamado “Raíz”. En la producción de su LP se encuentran trabajando personajes insignes del pop chileno como Cristián Heyne (Gepe, Javiera Mena, Alex Anwandter, Dënver, Marineros, Supernova, entre otros) y Pablo Stipicic (Rubio, Fernando Milagros, Electrodomésticos, entre otros), que, según cuenta, “creyeron” en su música.

Le propongo que nos vayamos a conversar a una banca en la plaza a lo cual él accede de manera animada. Cuando vamos caminando me comenta que no le gusta el aspecto que está adquiriendo Santiago debido a la proliferación de edificios que existe en la capital.

Esta perspectiva crítica es la que desarrolla en sus canciones donde, a través de un sonido, que él define como ochentero, busca “mover a la gente”. Según su visión la música debe servir para “enderezar” la sociedad y no empeorarla como lo hacen géneros que están de moda como el reggaetón.

Es como una distracción pa’ que los cabros estén distraídos bailando todo el día al ritmo del perreo pero no están pensando mucho, en hacer cosas buenas, acciones buenas para que la sociedad pueda avanzar a una forma mejor y no quedarse estancados en esa hueá”, afirma.

Dentro de sus principales influencias están bandas como Los Prisioneros, Los Jaivas, Violeta Parra, Víctor Jara, Quilapayún e Illapu, entre otros exponentes de la música chilena.

-¿Estás arraigado dentro de lo que vendría a ser una canción contestataria?

– Sí parece que sí pero nunca me lo he preguntado tanto, pero pareciera que sí porque siempre estoy buscándole la quinta pata al gato como tratando de explicarme cosas, en las sociedades, en este país sobre todo que es un país bastante particular en esos aspectos y que da para que uno piense mucho, para que uno reflexione sobre lo que está pasando, sobre los políticos, sobre la gente de la derecha, sobre la gente que empieza a mentir frente al público como si nada y el pueblo que también empieza a creer, todas esas cosas uno empieza a pensar. ¿Para qué vino Salvador Allende? ¿Para qué dio su vida en todo esto si vamos a seguir con la misma onda?. Yo creo que habría que cortarla, cachai, y empezar una sociedad donde se piense más.

– Recién me dijiste que no te gustaba el reggaetón…

– Yo respeto mucho a la gente que hace reggaetón, pero estar todo el día escuchando esa hueá no es bueno. No es bueno para la salud hueón porque te empiezan a hacer mal porque las letras no son buenas po. Ahora que está todo esto de la mujer que lo encuentro la raja, el reggaetón hace justamente algo al revés. Tiene una imagen de ella como un objeto, como para poder excitarte, es una hueá super tonta.

– En tú música a ti te importa el contenido obviamente…..

– A mí me importa el contenido y más que nada la composición nace de una necesidad. No puedo estar pensando en hacer una canción sólo para que alguien la escuche o porque está de moda tal tendencia, no me interesa eso, me interesa hacerlo para que me haga bien a mi primero y vamos a ver si le hace bien a las personas cuando les llegue mi música, ojalá que sí. Compongo como hace 20 años, a los 15 años empecé a hacer mis primeras canciones, todas esas canciones nacen más del desahogo.

– ¿Cuáles fueron los primeros desahogos que tuviste?

– Los primeros desahogos, no sé, la injusticia, la hueá de que a veces nos cortaban la luz, teníamos que esforzando mucho como familia, y cosas así como que las encontraba un poco injusta. La educación por ejemplo, mis compañeros que como dice el disco de Los Prisioneros, “pateando piedras”, quedaban ahí y a mí me pasó después también.

Su decepción de la televisión

Ubilla tuvo un fugaz paso por la televisión que se tradujo en su participación en la serie juvenil de Canal 13, “Amango”, y en la teleserie de la misma estación “Corazón Rebelde”.

Estas dos experiencias marcaron un punto de inflexión en su vida y marcaron su opinión sobre la televisión a la cual no quiso volver nunca más.

“Yo creo que la imagen que se formó de mí cuando estaba en ‘Amango’ es una imagen totalmente errónea que me formaron en el canal de televisión. Ellos querían que yo fuera el personaje bailarín que no tenía voz ni pito que tocar. Pero yo no era así, ese trabajo lo tuve después de salir de la universidad”, comenta.

El actor fue a participar del casting debido a que tenía problemas económicos para pagar su carrera en la universidad y fue el actor Aldo Parodi, quien le comentó que estaban haciendo pruebas en Canal 13.

“No es algo que lo tomé porque yo lo busqué, llegué ahí porque me había salido de la U y terminé reafirmando mis prejuicios, pero aprendí harto y crecí bastante, conocí gente súper buena onda”, agrega.

Sin embargo, su postura con respecto a la teleserie “Corazón Rebelde”, que fue dirigida por Herval Abreu, es más tajante.

“Era como todas las teleseries. No tenía ningún argumento sólido sino que era la misma hueá de siempre como todas estas cuestiones como ‘Pobre Rico’. Siempre es como de los mismos, el rico viviendo en una población o en un barrio más pobre o el pobre viviendo en un barrio más rico ¿Qué es eso? No entiendo mucho el actor tratando de actuar como pobre, lo siento como una caricatura”, sostiene.

-¿Cuál es tu opinión sobre la televisión ahora que estás fuera de ella?

– La televisión era una hueá que yo siempre rechacé mucho, desde chico, porque cuando ves a un familiar mirando la televisión mientras tú tienes ganas de hacer cosas y ese familiar sigue viendo la televisión y te das cuenta de que lo que está viendo es una verdadera mierda, te empieza a dar rabia la televisión. No quieres verla más porque cuando le das oportunidades te encuentras a Patricia Maldonado, en el Mega, hablando puras hueás. Una vieja totalmente fuera de lo que yo podría soportar.

-Si tu pudieras, ¿la sacarías de la tele?

– Claro que sí, la sacaría altiro. Estoy de acuerdo con todos esos actores que en el Mega también dijeron que no iban a ir al programa si estuviese ella. Le hace mal a la gente.

– ¿Encuentras que desde que estuviste en ‘Amango’ ha cambiado algo en la tele, las lógicas?

– Está pa’ peor la cuestión porque antes teníamos programas como “Hora 25” de TVN y cachai que eran programas mejores, donde podías ver a escritores hablando sobre temas nacionales y no solamente ver a Patricia Maldonado todo el rato hablando hueás o a José Miguel Viñuela riéndose. No sé po, Luchito Jara posando todo el rato a la cámara. En cambio antes sí podías ver algunos escapes.

-Programas más culturales…

– Programas más culturales que te entregan algo bueno. Y que como la música, y el arte lo puede, hacer enderezan la sociedad o tratan de aportar un granito a la sociedad, lo otro no aporta nada. Lo otro distrae a la sociedad para que nadie piense para que nadie reflexione.

– ¿Algunos de estos pensamientos están contenidos en las canciones que estás haciendo?

-El álbum viene cargado de eso. Tienes que pensar que todo nace de una necesidad mía. No es porque tenga ganas de dar un discurso porque sino después de “Amango” me hubiese puesto a figurar y nunca figuré. De hecho, escapé me fui a Buenos Aires. Renuncié a todo ese mundo, que podría haberle sacado provecho de alguna u otra forma. Podría haber ganado más dinero o podría haber figurado más. Podría haber sido un actor de teleserie ¿Quién sabe? Pero no po. Yo me fui a Buenos Aires a hacer otras cosas.

Su regreso a la “Raíz”

André comenta que volver a Chile ha sido una buena experiencia debido a que ha podido reencontrarse con olores e imágenes que son parte de su infancia.

“Es bonito encontrarse de nuevo con el sol, ese sol rico de acá. El de Berlín es gris”, recalca y agrega que “acá hay aromas que te llevan a tu niñez que en sí es eso, los árboles, ver la ciudad como tal, ver a la gente, sus rostros”.

Sin embargo, no le deja de llamar la atención la situación social y política del país y afirma que es necesario que las cosas cambien.

Soportar que vivimos bajo el mismo pensamiento que en los viejos tiempos eso de aceptar que estamos con la Constitución de Pinochet. Eso lo siento totalmente fuera de foco. Eso no puede pasar. Lo encuentro ridículo”, sostiene.

– ¿Te parece ridícula la situación política del país?

– Me parece ridícula, me parece pa’ la risa, me parece preocupante y grave eso es lo más terrible de todo esto. Me da risa pero es grave porque yo quiero lo mejor para la gente para que ellos puedan estar bien en este lugar, viviendo tranquilos con una jubilación buena, no como mi papá o como todos los papás de este país que están apenas, no lo viejos ricos pero sí las personas del pueblo. La gente que hace mover este país. Ellos están ahí esperando que pasen cosas buenas que alguien le de la mano.

– Ahora en Chile se ve como un problema la inmigración. Tú viviste como inmigrante en Berlín ¿Cómo es esa experiencia allá?

– No me gusta eso. Es como que a mí me rechazaran en Berlín por ser distinto y nunca me pasó algo así. Nadie me discriminó por verme distinto porque yo en verdad era distinto.

– Tú reivindicas una identidad nacional pero hay gente que ve amenazada esa identidad nacional…

-Hay gente que ve amenazada esa identidad pero somos todos seres humanos y todos merecemos vivir donde queramos. Si la persona que está rechazando a la persona extranjera se va a vivir a Berlín ojalá que no se sienta rechazado como él ha hecho sentir a otras personas que han estado en su país porque es bien penca. Debe ser bien penca pa esa persona.

– ¿Por qué tu single se llama “Raíz”?

– Se llama “Raíz” porque quiero decirle: sabes tienes que estar bien orgulloso de donde vienes y con mucha identidad, no creyéndote gringo ni tampoco hablando en inglés todo el rato, porque me he topado con mucha gente que empiezan a hablar en inglés cuando ve a un extranjero. Somos todos nosotros en este lugar, no hablo de los hueones ricos que están allá acomodados en sus casas que no les importa nada. El pueblo somos nosotros.