El posible triunfo de Bolsonaro ha desatado todo tipo de reacciones en la política chilena. Hay quienes valoran el ascenso del ultraderechista brasileño pero hay otros que miran con desesperanza el resultado de las elecciones presidenciales en el país latinoamericano.

“El posible triunfo de Jair Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, el próximo 28 de octubre, debe alarmarnos. En sus apariciones públicas ha desplegado un discurso violento contra mujeres, migrantes y homosexuales. Ha hecho apología de la dictadura ocurrida en ese país y de las violaciones a los derechos humanos ejecutadas por ella”, escribió un grupo de 216 personas vinculadas a la política nacional en una carta.

Entre los firmantes de la misiva se encuentran Genaro Arriagada, Alberto Larraín, Matías Walker, Alejandra Krauss, Álvaro Elizalde, Andrea Repetto, Andrés Velasco, Carolina Goic, Claudio Castro, Claudio Orrego, Eduardo Engel, Elisa Walker, Estela Ortiz, Felipe Harboe, Francisco Undurraga, Hernán Larraín Matte, Jaime Bellolio, José Miguel Burmeister, Nicolás Eyzaguirre, Pablo Simonetti, Patricio Fernández y Valentina Quiroga, entre otros nombres que no fueron revelados por El Mercurio.

Los firmantes señalan que la llegada de Bolsonaro al poder se suma a la lista de otros presidentes “autoritarios” del mundo como Duterte, Maduro, Ortega, Putin, Trump, quienes “en la diversidad del espectro político, comparten, sin embargo, un discurso y accionar violento y autoritario en el ejercicio del poder”.

En la misma línea, argumentan que las respuestas a las necesidades políticas, sociales y económicas de las personas “no puede ser a costa de vulnerar los derechos de las personas y de prescindir de la democracia”.

“El mundo, en este último tiempo, nos ha demostrado que la historia puede retroceder, que solo avanzamos hacia una convivencia más humana, en la medida que levantemos la voz y trabajemos para ello, que la democracia y el respeto a la dignidad de las personas no es algo dado, sino que requiere nuestro compromiso firme y cotidiano. También sabemos que, paradójicamente, en el caso de Brasil, la amenaza a la democracia está en la aplicación de las mismas reglas de la democracia, tal como sucedió en los tiempos oscuros del siglo XX”, agregan.

Para cerrar, declararan que “los abajo firmantes somos ciudadanos con trayectorias y posiciones diversas ante los numerosos desafíos que nos demanda Chile, pero que entendemos que toda legítima diferencia política, o de otro tipo, debe siempre y en todo lugar subordinarse al respeto irrestricto a la democracia y los derechos humanos”.