A través de un mensaje transmitido en cadena nacional, la noche del domingo el presidente Sebastián Piñera dio a conocer los lineamientos de su reforma al sistema de pensiones que será enviada durante los próximos días al Congreso, con la que busca responder a una de las demandas más sensibles de la ciudadanía y que se ha extendido durante años.

Entre los principales ejes de la propuesta se encuentran un aumento en un 4% de la cotización de los trabajadores con cargo al empleador, el fortalecimiento del Pilar Solidario, recursos adicionales para los pensionados de clase media, beneficios a las mujeres, y aportes adicionales para los adultos mayores que trabajen después de su edad de jubilación.

Sin embargo, los expertos han mostrado importantes reparos con respecto a la efectividad de la propuesta, entre ellos, Marco Kremerman, economista de la Fundación SOL, quien en conversación con El Desconcierto se refirió a algunos de los puntos que considera más problemáticos.

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¿Mejoran realmente las pensiones?

“La distinción fundamental que hay que hacer es que una cosa es mejorar la pensión, y otra es que las personas reciban una buena pensión. Efectivamente este proyecto las mejora, pero el tema de fondo es el volumen en que lo hace, porque esta situación en Chile es tan grave, en primer lugar, porque las pensiones son muy bajas”, explica el experto.

Kremerman explicó que en Chile cada mes se están pensionado cerca de 10 mil personas, y sólo en septiembre la mitad de ellas –con su ahorro y la rentabilidad que le agrega la AFP respectiva– lo hizo con menos de $45 mil. “Incluso cuando uno ve en las personas que cotizaron entre 30 y 35 años, que es toda una vida, la mitad de ellos sacó menos de $253 mil, menos del salario mínimo”, agrega.

Lo anterior se explica en parte debido a que los sueldos son bajos, pero también a los obstáculos que presentan las cotizaciones previsionales. “De acuerdo a la realidad chilena, no a la realidad sueca ni otra utopía, las pensiones promedio deberían estar cerca de los $450 mil, y están por debajo de los $200 mil. Por eso necesitamos un sistema que administre y tenga una lógica distinta, principalmente que integre un sistema de seguridad social con una lógica de reparto, solo con eso tendríamos hoy pensiones que serían el doble de las que se están pagando”, continúa.

Pilar Solidario aumentaría en 10 mil pesos

Uno de los principales anuncios del gobierno fue el fortalecimiento del Pilar Solidario –el complemento para pensiones entregados por el Estado a quienes reciben menos de $317 mil–, que crecerá gradualmente hasta llegar a un 40% y contempla un aumento en los recursos destinados del 0,8 actual a un 1,12 del PIB.

Ante esta arista, Kremerman señala que, pese a que fuera aprobado en los próximos meses, el crecimiento se realizaría de forma gradual y en un comienzo contemplaría un 10%, lo que se traduciría en un incremento de $107 a $118 mil.

“Eso deja el problema en el mismo lugar. Nadie va a rechazar esos $10 mil, pero el problema de las bajas pensiones y su no relación con el costo de vida chileno va a seguir existiendo, porque aquí tenemos un problema que es estructural que no se soluciona con cuentas individuales, que es la base de propuesta de Piñera”, asegura.

La trampa de la rentabilidad de las AFP

La reforma previsional propuesta por el gobierno de Sebastián Piñera considera un aumento en el aporte adicional y mensual del 4% del sueldo de cada trabajador, que será financiado por los empleadores, y que significaría un incremento de un 40% en las pensiones. Sin embargo, Kremerman advierte que existe un factor que no se considera en esta fórmula matemática que parece infalible –al aumentar la cotización inevitablemente deberían también incrementarse las pensiones–, y que se trata de la rentabilidad de las AFP.

“Lo que no nos cuenta el gobierno, y que en general ha estado ausente del debate público, es que cuando la rentabilidad que se les entrega a las cuentas individuales baja, por ejemplo, en un 1% promedio, la pensión baja aproximadamente en un 20%”, explica.

La rentabilidad de las administradoras de fondos de pensiones ha ido sostenidamente a la baja desde su creación en 1981: en la década promediaba cerca de un 12%, en los ’90 ascendía a un 10%, en la década del 2000 marcaba 8 puntos, y desde 2010 a la fecha ha caído a un 3,96%.

“Lo que va a pasar es que la persona que cotizó 10% y se jubiló hoy día va a sacar más pensión que el que va a jubilar con 14% en 40 años más, porque las tasas de rentabilidad de las AFP van sostenidamente a la baja y es muy difícil que volvamos siquiera al 5% en el largo plazo. Entonces esto gravísimo, el alza de las cotizaciones no alcanza a compensar las caídas en la rentabilidad, y hace que la pensión incluso sea peor”, agrega.
Lo anterior se explica principalmente debido a que los rendimientos de los instrumentos financieros –rentas fijas como depósitos a plazo en bancos, y variables, como acciones en empresas, bonos y fondos mutuos– han caído ostensiblemente a nivel global.

“En cambio cuando las AFP parten, en el mercado financiero en Chile era todo nuevo entonces lo nuevo renta harto por construcción. Entonces ahora es muy difícil que en el largo plazo tú te encuentres con rendimientos sobre el 4% de manera estructural”, detalla el economista.

Ausencia del enfoque de seguridad social

Finalmente, Kremerman es duro con respecto al propósito de esta reforma: “Su objetivo es mantener el sistema de AFP, lo que en la práctica significa mantener un sistema de financiamiento barato para los bancos y grupos económicos nacionales e internacionales con la plata de los propios cotizantes, los trabajadores y trabajadoras”.

Para el experto “la discusión en Chile, para realmente tener pensiones para la realidad chilena, debería ser entre un sistema mixto robusto, que al menos se parezca al uruguayo o al sueco, donde el 80% de la cotización se va a reparto, y un 20% a cuentas individuales, o un sistema de reparto a secas, donde toda la plata que recaudo la utilizo en pagar pensiones”.

“En cambio el gobierno lo que hace es decir “más AFP”, agranda el mercado de cuentas individuales privadas obligatorias, y no nos va a sacar del problema estructural. El slogan de mejores pensiones lo puede establecer cualquier gobierno que suba 1 peso más, sin duda 10 mil pesos ya es mejorar las pensiones, pero el concepto central de buenas pensiones y adecuadas no se va a lograr con esta propuesta”, cierra.