En la capital de España hace mucho frío. Van a ser las nueves de la noche de un jueves, es víspera de feriado y la Gran Vía, una de las avenidas más importantes del centro de Madrid, está repleta.

Al frente de la Estación de Metro Callao está el Palacio de la Prensa, un edificio construido en los años 20 y en el que actualmente se realizan los shows de comedia más importantes de Europa. En sus pantallas aparece un afiche con la cara de Natalia Valdebenito y bajo ellas, cerca de doscientas personas esperan su turno para entrar a la sala.

Una de las asistentes que está lista para sentarse en una butaca es Alicia Gómez, periodista de la Televisión Española, quien se enteró de la actuación de Natalia y la contactó para hacerle un reportaje: “estuve investigando y viendo sus shows en Netflix y es muy buena”, me dice antes de tomar asiento.

Es que su presencia en Europa ha llamado la atención no sólo por su estilo de comedia, sino que también por su rol como feminista y líder de opinión. Junto al reportaje de RTV, se suma su participación en La Resistencia, el programa de conversación de moda en Europa, y las entrevistas en el Diario El País de España y la BBC de Londres.

Además, fue invitada a participar en el coloquio “Mujeres del Sur Global. Humor, migración y vida cotidiana”, en Barcelona.

Pero ella se lo toma con cautela: “es una responsabilidad grande (…) La causa feminista va más allá de mí. Soy una vocera, lo hago a mi manera y me agrada que mi manera sea un medio de comunicación“, comenta.

En ese sentido Natalia se siente cómoda: “En Chile es más difícil porque es criticado. Siempre me dicen que me dedique al humor, como si no pudiera pensar al mismo tiempo. Acá esa mezcla (activismo y comedia) hace más sentido, lo entienden y valoran”, analiza.

Cuando termina la hora y cuarto de show los asistentes aplauden de pie. Ella agradece en reiteradas ocasiones y lanza un potente mensaje: “Vayan sin miedo, ayúdennos desde acá, no nos dejen solas, necesitamos una ley de aborto…”.

Fuera del teatro hay una fila de personas que la esperan para tomarse fotos y agradecerles por el show. Carolina Álamos, una chilena que vive hace tres años en la capital española, comenta emocionada que “me reí de principio a fin. Estoy muy de acuerdo con la manera de pensar que tiene ella. Habla de lo que está pasando en Chile con palabras súper fuertes, pero te lo dice de manera agradable”.

Natalia se ve contenta. Sonríe y ríe con cada uno de los asistentes y horas más tarde describe a ésta como una noche inolvidable en sus redes sociales: “ha sido sorprendente, estoy muy agradecida. No esperé que fuera así, que pudiera actuar a sala llena y que los medios de comunicación se interesaran en mi trabajo porque es difícil”, nos dice.

En este mes que dura la gira, Natalia agotó sus funciones en Madrid y Bremen y además tuvo que agendar una segunda actuación en Barcelona y Berlín, donde realizará dos shows en un mismo día. Actualmente, sólo quedan tickets para el segundo show en la capital alemana y la actuación en Palma de Mallorca, el próximo 12 y 16 de noviembre, respectivamente.

Respecto a la posibilidad de internacionalizar su carrera, Natalia confiesa que tiene “muchas ganas”: “me mueve por dentro la idea de trasladarme, me gusta ir cambiando. Quiero trabajar en otra rutina y para eso necesito otro entorno y afuera lo encuentro”.

Siguiendo su línea, ve la oportunidad de “vivir el feminismo en su máximo esplendor” e interiorizarse en otros temas que le interesan, como la inmigración, que es “más fácil aprenderla en vida”.

Es por esto que aprovecha también la ocasión para comentar lo sucedido en Chile con el llamado “Plan de Retorno Humanitario”, mediante el cual 176 haitianos regresaron a su país con la prohibición de volver a Chile durante 9 años: “existe un discurso disfrazado de solidaridad que se ve mezquino, triste y mentiroso. A mí me critican de violenta por tener un discurso que responsabiliza los hombres por hechos concretos, que nos violan, nos acosan o nos matan y esto no es considera violento. Les cerraron la puerta a un hermano, que es un igual, no hay más etiquetas”, concluye.

Tras finalizar la gira, Natalia regresará a Chile donde ya tiene agendado su próximo show en el Estadio Caupolicán, el próximo 4 de enero.