Mañana martes 13 a las 05:30 horas de la madrugada de nuestro país, al otro lado del mundo, la selección chilena de fútbol saldrá a la cancha del en el McDonald Jones Stadium de Nueva Gales del Sur, contra su par de Australia, uno de los equipos más poderosos del mundo y que pretende tomarse revancha de la derrota por 2-3 que le propinó la visita.

La historia de las Matildas, como son conocidas las australianas luego de que el nombre fuera el elegido en la década del ’90 en un concurso, ha sido una en la que partieron remando contra la corriente para hoy estar en el top del ránking de la FIFA de la división con un juego colectivo en el que los últimos años ha brillado la número 10, Emily van Egmond (25 años), liderando el sólido medio campo.

Si bien sus primeros partidos se remontan al 1975 para disputar una copa no oficial, ya que por esos años el organismo rector del balompié mundial no reconocía al fútbol femenino, los capítulos profesionales de la escuadra se comenzaron a escribir a mediados de los 90.

La segunda Copa del Mundo profesional, la que se disputó en Suecia y reunió a 12 equipos como Alemania, Estados Unidos, Japón y Brasil, fue la primera competencia bajo toda norma que contó con la selección femenina de Australia, elenco que perdió todos los partidos.

Cuatro años más tarde, en Estados Unidos 1999, la historia fue la misma. Las Matildas lograron llegar per para perder nuevamente cada encuentro. Nuevamente en Estados Unidos, pero esta vez el 2003, Australia consiguió su primer punto en la competencia en un empate 1-1 contra China, pero no les bastó para avanzar de ronda.

País que al parecer le trajo suerte a las australianas que recién pudieron llegar a octavos de final en tierra china en el mundial de 2007 donde vencieron por 4-1 a Ghana y empataron 1-1 con Noruega y 2-2 con Canadá. En la siguiente fase se encontraron con Brasil que las derrotó por 3-2.

Así siguieron los mundiales y las competencias, sin mayores logros para las oceánicas que también se metieron en los JJ.OO. de Sidney y Atenas, hasta que en 2015, en Canadá, una cita planetaria que contó con 24 selecciones, se consagraron como un rival a tomar en serio.

En un competitivo grupo D, donde también estaban las favoritas Estados Unidos (las campeonas del torneo), Suecia y Nigeria, Australia se posicionó en segundo lugar derrotando a Nigeria por 2-0, empatando con Suecia 1-1 y perdiendo en un partido con el elenco de Alex Morgan y Hope Solo por 3-1 pero que en cancha fue mucho más estrecho, llegando a ser mencionadas en el momento como un equipo a tener en cuenta pese a la derrota.

Ya en octavos, se volvieron a medir con el peligroso Brasil al que dejaron en el camino dando un golpe contra la mesa en un inesperado 1-0. Pese al envión anímico y el gran juego en conjunto que desplegó la oncena de jugadoras, no les alcanzó frente a las japonesas, las que llegaron a la final y se coronaron como vicecampeonas.

De ese momento hasta ahora, Australia no ha salido del top 10 del ránking FIFA y llegó al duelo amistoso con el equipo liderado por Christiane Endler, Carla Guerrero y María José Rojas en el puesto número seis, mientras que Chile se ubica en el puesto 39.

Motivo por el que el triunfo de vicecampeona de América por 2-3 en tierras australianas, con goles de Francisca Lara, Carla Guerrero y Yessenia Huenteo, cobra especial significado, especialmente por el trámite del encuentro, en el que Van Egmond abrió la cuenta para las locales y Chile debió dar vuelta el marcador. Victoria que demuestra que pueden ir contra cualquiera, incluso una de las selecciones top que ha forjado su camino en base a trabajo colectivo, años de continuidad y que ya pide ser sede para el Mundial 2023.