No lo podía creer. A Álvaro Salvo no le cabía en cabeza cómo fue que llevó a su perro llamado Elvis a cortarse el pelo y se lo tuvo que llevar muerto en una bolsa plástica hacia la clínica veterinaria de la Universidad de Concepción para que le realizaran una necropsia.

Así lo contó el propio Salvo en su cuenta de Facebook, donde narra que el episodio ocurrió el 31 de octubre, cuando llevó a Elvis a un rutinario corte de pelo a la peluquería Pet Life de Concepción cerca de las 13:30 horas, y dos horas más tarde, cuando pasó a buscarlo, se enteró de la horrible noticia.

“Me hacen pasar a una sala donde lo tienen muerto sobre una mesa metálica, mi primera impresión es pensar que solo duerme, pero me dicen que no, que murió, y que no saben por qué”, relató Álvaro, quien agrega que “pensé inmediatamente que lo sedaron y algo paso, pero lo niegan”.

Le pasaron una bolsa plástica para que se lo llevara y partió a la Unidad Patológica de la U. de Concepción para que le realizaran la necropsia y los resultados contradijeron todo lo expuesto por la veterinaria.

“El informe del médico de la Universidad (profesor de la facultad), es que falleció de un paro cardio respiratorio, porque había sido sometido a un relajante muscular”, indicó.

Junto a eso, le detallaron que esa era la conclusión a la que llegaron por “la relajación existente en su tráquea, me explica que eso es típico de relajantes musculares, me dice que le pusieron el sedante, antes del paro cardio respiratorio, pues no hubo hemorragia en sus pulmones”.

Con resultado en mano, llegó hasta la veterinaria para alegar que él nunca autorizó que le pusieran un sedante o relajante muscular, pero le siguen diciendo que nunca le pusieron nada.

“Esta situación ha sido terrible, Elvis era mi compañero, vivíamos los dos solamente, siento demasiada pena y rabia, siento que me lo asesinaron en Pet Life, y me mienten en la cara”, comentó.

Junto a lo anterior agregó que “es necesario hacerlo público para que nadie más lleve sus perrines a ese matadero, y no se repita la historia, me quedó con un vacío, cargo de conciencia por llevarlo ahí, rabia, pena, no sé.
Elvis ya no volverá, pero si puedo evitar que otra persona lleve su mascota a este lugar, lo haré, me quedo con el lindo tiempo junto a él, la compañía, amor y alegrías que me dio”, finalizó.